jueves, 4 de enero de 2007

TAMAYO, KANT Y LA MINORÍA DE EDAD


Me hacía eco en el blog de ayer de la deposición del teólogo Tamayo en el diario El Periódico. Para cerrar la cuestión quisiera hacer una apostilla al mismo. En el artículo de la lumbrera de Occidente decía que "la población acogió ambas medidas favorablemente y sin rasgarse las vestiduras, en una muestra de mayoría de edad en el sentido kantiano." Se refería a la Ley de matrimonios homosexuales y al divorcio rápido.

Kant en su Resupuesta a la pregunta: ¿qué es la Ilustración?, dice que "la Ilustración es el abandono por el hombre del estado de minoría de edad que debe atribuirse a sí mismo. La minoría de edad es la incapacidad de valerse del propio intelecto sin la guía de otro. Esta minoría es imputable a sí mismo, cuando su causa no consiste en la falta de inteligencia, sino en la ausencia de decisión y de valentía para servirse del propio intelecto sin la guía de otro. Sapere aude!. ¡Ten la valentía de utilizar tu propia inteligencia!. Éste es el lema de la Ilustración".

Como podemos ver, Tamayo entiende la mayoría de edad en el sentido kantiano de forma distinta a como lo hacía la Ilustración en general y Kant en particular. Da a entender el ínclito teólogo, que los Obispos intentan dominar las conciencias de la población en general y de los cristianos en particular y quieren pensar por ellos. Pero gracias a Tamayo, para qué decir gracias a Dios, la sociedad española es mayor de edad al kantiano modo: no se deja controlar por nadie sino por el propio pensamiento izquierdista, totalmente fetén, o sea.

Esta basura intelectual no es otra cosa sino más de lo mismo del pensamiento progre: cojo a un filósofo, le extracto un texto, lo descontextualizo y lo utilizo como me de la gana (igualito, igualito que hicieron los del Proyecto Gran Simio con Locke).

Pero claro, es falso que un pietista como Kant admitiera que la aceptación del matrimonio homosexual y el divorcio rápido, fueran un signo de lo que él había intentado designar como la mayoría de edad que propicia al hombre utilizar su intelecto. Más bien lo hubiera visto como una inmoralidad y como un intento de dominio del pensamiento del pueblo por parte del Estado.
Y ahí es donde Tamayo descarrila estrepitósamente.

Como el pueblo no se deja dominar por las soflamas de la Iglesia, entonces es mayor de edad. Más a más, ahora es mejor porque son los progres los que dictan la moral y las costumbres: no hay verdades absolutas excepto el atacar a los católicos. Eso está muy bien.

Da igual que Tamayo, para defender sus tesis casposas, olvide trabajos como la Carta al Duque de Norfolk del Cardenal Newman que tratan sobre la sacralidad de la conciencia, o la función del Magisterio eclesiástico, o las enseñanzas de su ¿querido? Concilio Vaticano II, o la misma Sagrada Tradición. Ninguna de estas cosas con tal de ser un servidor de la propaganda progre. Todo por el bien de la izquierda.

Pues bien, con todo esto queda claro que o Tamayo es un diletante, por lo que tiene mucha suerte (ganar el dinero cuesta mucho y a éste parece que se lo regalan), o es un embustero servil de la progresía. Lo que gustéis.