miércoles, 3 de enero de 2007

Tamayo, el teólogo áulico del PSOE

Publicó ayer Tamayo un artículo en el diario El Periódico, titulado Quo vadis PSOE? bastante patético y lleno de inquina antieclesial. Patético porque viene de uno que se llama a sí mismo teólogo (es de la Asociación Juan XXIII) y que se quiere presentar encima como parte de una Iglesia progresista, democrática (según ellos) y avanzada, que entre otras cosas ni existe ni existió jamás, pero que nos quiere hacer ver que realmente hay dos Iglesias: la chachi, a la que pertenecen él y sus colegas, y la mala, la de los católicos rancios, beatos y casposos, esa decir la de la mayoría de los católicos que son todos menos cuatro. Pero claro, la primera no es más que un parásito de la segunda, ya que si la Iglesia no existiera estos extraeclesiales serían la nada.
El artículo según hemos indicado ya, está lleno de inquina antieclesial. Según el ínclito Tamayo, teólogo de cámara del Gobierno socialista, con la ley de matrimonio homosexual y la modificación del Código Civil respecto al divorcio, “se trataba de ampliar el horizonte de los derechos humanos, de defender la libertad y la igualdad y eliminar obstáculos que obligaban a algunos a vivir en pareja de manera clandestina y vergonzante”, pero no explica por qué.
A mí me gustaría saber por qué esas leyes “aumentan los derechos humanos”. Entre otras cosas porque si de verdad son derechos humanos entonces lo que haría la ley sería reconocerlos, nunca aumentarlos. Pero esta es el galimatías filosófico del que se alimenta la izquierda, del cual siempre sacan la ganancia los mismos pescadores.
Tampoco entiendo que por una ley uno deje de vivir de manera clandestina y vergonzante, y más en el mundo actual, cuando los homosexuales que quisieran vivir juntos lo hacían ya. Esto es otro arcano que el teólogo Tamayo no aclara.
En cualquier caso, si algo ha hecho esta ley, como diría Sócrates en los Diálogos de Platón, es igualar a los desiguales, una medida muy socialista: igualdad por ley frente a la liberal igualdad ante la ley.
Por otro lado, respecto a la modificación a la ley del divorcio lo único que se ha conseguido es desnaturalizar aún más el matrimonio y convertirlo, de facto y forma, en una Ley del repudio.
Según Tamayo, las medidas fueron recibidas por la opinión pública sin problemas, “en una muestra de mayoría de edad en el sentido kantiano”. Lo que no dice nada el señor Tamayo es de las manifestaciones que hubo en contra de esta medida. Será que éramos los de la minoría de edad en el sentido kantiano, sea éste el que sea, y nosotros no contamos. Otra medida socialista: eliminar la libertad de expresión.
Pues bien, ahora resulta que no es el Gobierno el que ataca a la Iglesia, sino al revés, ya que éste “ha dado un giro involutivo preocupante, que pone en cuestión la laicidad del Estado y de sus instituciones”, porque resulta que el Gobierno no sólo no ha revisado los acuerdos con la Santa Sede, sino que ha incrementado el porcentaje de asignación tributaria del 0’52 % al 0’7 %. Lo que no dice es que claro, el Estado se lo dará de los que marquen la cruz. Esto también es muy socialista. No sólo se ponen a dictar moral con el dinero de los contribuyentes, sino que además quieren manejar el dinero que ganamos los trabajadores para ponerlo a disposición de sus adláteres.
Lo que es curioso es que el celo profesional que presentan estos ganapanes respecto al dinero que los católicos le damos a la Iglesia, no lo aplican a las prebendas, subvenciones y ayudas que da el Estado al cine español, por ejemplo. Esto por lo visto está muy bien: aumenta los derechos (aparte de los bolsillos de más de uno) y además es bello. Como también está muy bien que los abortos se hagan en la Seguridad Social (cosa además es incoherente, ya que los médicos están para curar no para asesinar, en este caso además a la parte más débil). Tampoco podemos olvidar las subvenciones a organizaciones afines al Gobierno, cosa no sólo bella, moral y buena, sino necesaria además.
A Tamayo no se le olvida la enseñanza de la religión católica. Por lo visto el Gobierno ha hecho “concesiones inesperadas e injustificadas”, pero no sabemos cuales porque no las dice.
Esta claro que a Tamayo todo lo que hace el PSOE indica meridianamente que está perdido porque tiene que ser aún más laicista y no conceder nada a los obispos. Sin embargo no desarrolla plenamente el silogismo, ya que no sólo no se lo estaría negando a los obispos, sino a todos los católicos, por lo que no se si Tamayo lo que está queriendo decir es que hay que expulsar a los católicos, que no comulgamos con ruedas de molino, de la vida pública.
A todo esto me surge una pregunta y es la siguiente: ¿qué hacen los obispos?. Ellos han sacado ya una instrucción pastoral (Teología y Secularización en España a los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II) dónde se denuncia toda esta basura teologal. Pero si después no la aplican, ¿para qué sirve?.