
Pocos días ha, que referimos el suceso acaecido con Monseñor Asenjo y la kipá en el Muro de las Lamentaciones. A raíz de esta historia, un amable lector de esta bitácora me contó lo que pasó en la visita a una mezquita en Tierra Santa.

La cuestión de la existencia de una moral específicamente cristiana surgió entre los teólogos después del Concilio. Antes que sostener a priori, apoyándose en la Tradición, la superioridad de la moral cristiana, los teólogos se han puesto a compararla con las demás morales y se preguntan lo que tiene de única, lo que no se encuentra en ninguna otra parte. Para precisar más, la causa directa del problema fue el tomar en consideración el fenómeno de la secularización en el mundo moderno y la formación en la Iglesia de una corriente de pensamiento que se podría llamar el cristianismo secular. Nadie ha pretendido negar que el cristianismo contenga una enseñanza moral, sino que se ha preguntado si ésta no coincide, en realidad, con la moral natural, con las prescripciones de la razón que se apoyan en los valores humanos, accesibles en principio a todos los hombres de buena voluntad.




Oremus pro Pontifice nostro Francisco
Esperanza Macarena
milites ergo cum crucifixissent eum acceperunt vestimenta eius et fecerunt quattuor partes unicuique militi partem et tunicam erat autem tunica inconsutilis desuper contexta per totum dixerunt ergo ad invicem non scindamus eam sed sortiamur de illa cuius sit ut scriptura impleatur dicens partiti sunt vestimenta mea sibi et in vestem meam miserunt sortem et milites quidem haec fecerunt
Cor Iesu sacratissimum, miserere nobis!
Cristo de la Buena Muerte