viernes, 23 de febrero de 2007

CURSOS PARA DIRECTIVOS


Ayer asistí a uno de los cursos que, normalmente, realizan las empresas para la ¿formación de los directivos?. En ellos nos enseñan a ser buenos jefes. Inciden en la motivación, el equipo, el entrenamiento y los entrenados.

A mí todas estas cosas me provocan la risa. Y a su vez me ponen triste. Porque este tipo de cursos no es más que una muestra de la deriva a la que va Occidente.

El libro del profesor Alasdair Macintyre fue revelador a este respecto. En “Tras la Virtud” se da una descripción detallada de lo que ocurre ahora. Y el mundo de la empresa no está ajeno.

Todos estos seminarios, cursos, másters, etc, están basado en un modelo: el subjetivismo moral. El que puso los fundamentos fue Descartes, uno de los más grandes - quizás el más grande después de Platón - porque el cambió el curso de la filosofía. Y Kant lo llevaría a su máximo exponente (Kant, te amo y te odio a la vez, ¿cómo me puedes generar esos sentimientos contradictorios?). Aunque no se vea la relación, realmente en estos cursos lo que se enseña es lo que yo denomino como la “filosofía del Hola”, un poquito de ética subjetivista, con un aliño de psicología y un mucho de manipulación.

Nietzsche desmontó todas estas mentiras con su Genealogía de la Moral, pero algunos no se han enterado, o si se han enterado se hacen los suecos.

La base teórica de todos estos cursos es que el directivo conoce los objetivos, tiene los medios y sabe la forma de alcanzarlos. Todo esto no es más que un gran sapo que hay que tragar. Porque hasta el día de hoy, los adivinos no existen.

El directivo tiene que sacar lo mejor de los empleados, motivarlos. En el fondo no hay más que manipulación. Y un fin que justifica los medios. Nada más inmoral. Se crea un sistema ideal sobre lo que todo funciona, pero que sin embargo, no es real. El directivo es el líder que conduce al grupo al éxito, pero ¿quién asegura el éxito?. Nadie. Porque no se puede saber que al final de nuestros proyectos tengamos éxito. Es la falacia sobre la que está montado el sistema.

El directivo tiene que ser psicólogo, gestor, etc, etc.., añádanle todos los adjetivos que quieran, pero no se dice como conseguir que sea todas estas cosas. Todo está basado en un voluntarismo que nos impulsa a una carrera sin saber siquiera si tiene fin. No es más que una vuelta al imperativo categórico kantiano: "obra sólo según la máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal. Pero esto no me cambia y si no hay cambio al final acabo en el fracaso. Porque entre el mundo ideal y real hay una separación (el chorismós platónico) insalvable.

En cambio, no se habla de que el jefe tiene que ser virtuoso. Nadie dice que las acciones buenas o malas, virtuosas o viciosas, van conformando nuestro carácter y que al final nos harán buenos o malos. Nadie habla del bien como algo objetivo. Se habla de valores, pero como pasa con muchas cosas, cada uno tiene su propia escala de valores, y no hay un criterio que discrimine entre un buen valor y un mal valor, por eso acabamos despeñándonos por el relativismo moral.

A mí me gustaría que se hablara de la virtud, de que el jefe tiene que ser prudente y justo, que el jefe tenga templanza y fortaleza. Porque mediante la práctica de estas virtudes, al final el jefe acabará alcanzando la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Y que además existe un bien objetivo. Y que los valores sólo sirven cuando coinciden con el bien. Porque el modelo que se nos propone, cuando llega el fracaso, arroja al hombre al abismo. Y al psiquiatra.

Aristóteles se equivocó en muchas cosas. Pero acertó también en otras. Y sus aciertos son grandiosos. Uno de ellos fue su teoría ética. Así lo vio Santo Tomás. Por eso lo bautizó. Y al bautizarlo salvó lo mejor del aristotelismo.

Hay que cambiar el modelo. Si no acabarán con todos los directivos en el manicomio.

4 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Coincido: esos cursos son chorradas

No coincido: en lo de Descártes y Platón. Aristóteles es el grande de verdad.

^_^

nataliapastor dijo...

Esos inútiles cursos no son más que una pantomima en la que nada positivo se aprende, porque nada positivo enseñan; lo único, capacitar para marcarse el esnobismo de la terminología anglosajona, que viste de "background" cultural al que la utiliza. Tienes toda la razón en lo de los valores y el relativismo moral y ético. Lo que asusta es que estos cursos, ahora para directivos, son la In-educación para la Ciu-dada(-ísmo)-nía que se va a inculcar desde la infancia o adolescencia. Así se le ahorra a las empresas este coste formativo.

Anónimo dijo...

Gracias por decir lo que venía intuyendo desde mi corta experiencia como ingeniero en una gran multinacional.
La impresión que yo tenía es que son lava cerebros donde todo es guay y tiene solución
Y yo en ellos con mi experiencia cristiana algo se me revuelve y me dice: falso, cartón-piedra.

Nada de nada de hablar de moral, sino de ser "un jefe guay".

Luego llega tu jefe, y te dice como un secreto "Hay que apender a estar con la gente, para que luego las cosa funcionen".

Puro utilitarismo asqueroso.

gutiforever dijo...

Desde que a Robert Clemence se le ocurrió que el manual para ejecutivos,directivos y escuelas de negocios fuera "El arte de la Guerra" de Sun-Tzu,sólo hay una máxima posible:ganar a cualquier precio.