sábado, 10 de marzo de 2012

Tratado como un hereje o un pecador público.



Ayer fui protagonista de unos hechos lamentables, dolorosos, que a continuación narraré.

La pasada noche el turno al que pertenezco de la Adoración Nocturna tuvo la vigilia mensual correspondiente. Para el que no lo sepa, la Adoración Nocturna, tiene como objeto la adoración al Señor, rezando la oración de la Iglesia, la Liturgia de las Horas. El desarrollo normal de un turno comienza con una junta preparatoria, donde se expone un tema, a continuación se reza vísperas, se celebra la Ecuaristía y, una vez hecha una oración llamada oración de presentación de adoradores y rezado el rosario, el grupo de adoradores se divide por turnos que durante una hora, adoran al Señor, rezando el oficio de lectura. Finalmente, una vez que todos los adoradores han hecho su correspondiente vela, se unen para rezar todos juntos laudes; después se reserva el Santísimo y se acaba con una oración a la Santísima Virgen.

Normalmente un turno completo de adoración dura 5 horas, dependiendo del número de adoradores. En Sevilla concretamente, los adoradores son pocos y muy mayores. La adoración está en notable decadencia.

Como he dicho al principio, ayer tuvimos el turno de adoración mensual y, por desgracia, no teníamos sacerdote que nos atendiera. Tras gastar todos los cartuchos, pensé en pedir un sacerdote al Convento de la Divina Pastora de Capuchinos, que está frente por frente de la sede de la Adoración Nocturna, en San Hermenegildo. Llamé el convento y, amablemente, un sacerdote se ofreció a celebrar la Santa Misa. Dicho y hecho, a la hora acordada el capuchino, cuyo nombre desconozco, se presentó en la sede de la adoración y dio comienzo a la Misa.

Y llegó el momento de la comunión. Nos colocamos en fila, corta porque somos muy pocos, y cuando me llegó el momento de recibir al Señor, me hinqué de rodillas para tomar al Rey de la Gloria y fue aquí cuando sucedió el hecho tan doloroso: el sacerdote me conminó dos veces a que me levantara para comulgar. Como me negué a levantarme, el sacerdote le administró la comunión al adorador que venía detrás de mí, yo me fui a mi sitio.

Antes de dar la bendición, el sacerdote dio una explicación de lo ocurrido. Él no dudaba de mi piedad, pero según él, la Conferencia Episcopal Española había emanado una norma donde dice que los fieles tenemos que recibir la comunión de pié. Por lo visto, comulgar de rodillas rompe la fraternidad de la Iglesia.

Una vez el sacerdote desvestido, me acerqué al sacerdote para recordarle que la manera de recibir la comunión es un derecho de los fieles y que una Conferencia Episcopal, en el caso de que existiese tal norma, no podía derogar una práctica que la Iglesia había recomendado durante quinientos años, poniéndole como ejemplo la praxis papal – por la respuesta del cura, no es la primera vez que le han tenido que argumentar con la manera en la que el Papa da la comunión en Roma -. El cura, me dijo que el demonio se metía en la Iglesia, saliendo la soberbia y dividiendo a los cristianos.

La situación fue penosa, tensa, desgarradora.

Me negaron la comunión, lo que hoy no se hace con herejes ni pecadores públicos. A los curas de Entrevías, el Cardenal Rouco no los ha excomulgado. A Bono, el político, tras comulgar con mojicones y favorecer y promover leyes inícuas, no se le ha retirado la comunión. A mí, por recibir al Señor como la Iglesia ha recomendado siempre sí.

Es terrible que gente como Otto o Kolakowski capten el concepto de lo «tremendum», de lo «numinoso», mientras que dentro de la misma Iglesia, se haya desterrado totalmente el «misterio» en la Liturgia.

Son tiempos muy complicados para la Iglesia. Hay que perseverar en la oración y ofrecer estos momentos terribles al Señor. Comparado con Sus sufrimientos, esto son tonterías.

Qué el Señor tenga misericordia de nosotros.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Supongo que todos los que le leemos nos sentimos muy cerca de usted. Tonterías no pienso que sean estos sufrimientos, muy al contrario. Si somos miembros de su Cuerpo Místico....

Terzio dijo...

Tú te comportaste como un buen cristiano, como un católico consciente, creyente, adorante. El capuchino, por su parte, demostró ser un mal pastor al no darte la Comunión.

Pero no deberías haberte retirado del comulgatorio: Otra vez quédate allí hasta el final de la Misa, y requiere luego al sacerdote en la sacristía para que te dé la Comunión.

La crisis de la Iglesia fue propiciada por obispos y sacerdotes y se mantiene y crece por lo mismo.

Se podrían hacer tantos comentarios y reproches (en este momento me los hago incluso yo mismo), pero las actitudes no cambiarán salvo que se fuerce desde arriba, precisamente lo que no se ha hecho hasta ahora.

Y las paradojas están servidas: Si un cura niega la comunión en la mano, se expone a una reprimenda de su obispo; si niega la comunión de rodillas no pasará nada e incluso será reconocido in pectore como pastoralmente oportuno.

Los católicos vivimos tiempos de desolación, perseguidos dentro de nuestra propia casa, por los de nuestra familia, por los que predican la caridad pastoral y luego hieren con sus formas despectivas o lesivas la recta fe y la devota piedad de quienes se identifican con el rostro más verdadero del catolicismo.

Son ecuménicos hacia fuera y perseguidores implacables dentro.

Si te dijera 'mártir', exageraría; pero si te digo que anoche fuiste 'confesor de la fe', te califico como mereces, con toda justicia, la justicia que el sacredote te quitó y que el Señor (estate seguro) te reconoce y computa en tu haber.

'

Antonius dijo...

Pero no deberías haberte retirado del comulgatorio: Otra vez quédate allí hasta el final de la Misa, y requiere luego al sacerdote en la sacristía para que te dé la Comunión.

Pero eso sería vuelta a empezar, ¿no? En la sacristía le volvería a negar la comunión de rodillas. Esa parte se puede intentar aunque con pocas esperanzas de éxito. Otra cosa es la debida amonestación al cura, y eso si queda. Lo que también queda es el testimonio de quedarse arrodillado hasta que acabe la Misa. Gracias por decirlo porque ya sabemos que hacer cuando nos pase a los demás.

Ya conté aquí mismo si mal no recuerdo algo parecido que a mi me pasó. No se que hubiera hecho si finalmente el cura se hubiera puesto en sus trece en que me pusiera de pié. Pero ahora sé que hacer. Había oído que había curas que no daban la comunión de rodillas hasta que me pasó a mí. Desde entonces la cosa quedó como sigue:

1. Voy menos a Misa (la Santa Misa Tradicional, por desgracia, me queda a 70 Km., y me puedo dar por muy afortunado por como está la cosa en eXpaña).

2. Con ese cura en concreto, el jovenzuelo, que además es un plasta y me produce cierta sensación de intranquilidad (no solo por el incidente que tuve) y le veo carrera de mal cura, procuro no ir a Misa y si no tengo mas remedio no comulgo para evitar escándalo. No se si, por el contrario y según cuenta Terzio, sería mejor precisamente dar ese testimonio delante de todos en un Domingo. Pero ante la duda prefiero ser conservador y no iré a comulgar.

3. No tengo ganas de ir a "denunciarlo" al vicario, por todo lo visto y vivido en mi corta y dolorosa historia de regreso a la Iglesia he perdido ABSOLUTAMENTE la confianza en los curas, no me fío de ninguno y desde hace un tiempo procuro rehuirlos. Recibo los sacramentos y punto. Lo que me preocupa es que cada vez voy menos a recibir los sacramentos y corro el peligro de que se convierta en mal hábito.

4. Por una circunstancia grave que me sucedió (una ofensa grave a nuestro Señor por parte del sacristán que denuncié a mi párroco y fui encima tratado de responsable) aquí los curas me han echado el sanbenito, porque son camarilla (lo cual no está mal, pero según para qué... ), y ahora soy un apestado, condición que llevo a toda honra porque el primer maltratado fue el Señor, yo lo denuncié, y ahora por ello soy yo el maltratado, así que como digo un honor.

5. Ahora soy muy cuidadoso. Procuro no ir a parroquias que desconozco, porque quiero evitar ocasión de escándalo o de situación violenta. Prefiero ir primero como observador, ir tanteando, pero la verdad hay que jugársela llegado el momento porque si no conoces al cura y absolutamente NADIE comulga de rodillas para ver que pasa pues ustedes me dirán si no hay que jugársela. Pero por lo menos ya sabemos lo que tenemos que hacer.

Isaac, es usted un afortunado, ha tenido oportunidad de dar testimonio de la fe en la Real Presencia de nuestro Señor.

Bendiciones.

Anónimo dijo...

¿Y prefiere usted NO COMULGAR a hacerlo humildemente como el sacerdote le mande y luego, si acaso, hablarlo, como lo hizo, en la Sacristía?

Curiosa manera de reivindicar la Majestad al Rey de la Gloria.

Ustedes captan el "misterio", sí,
pero lo captan tan poco
que prefieren, según su relato, no recibir a Cristo
a ceder en ponerse de pie
(y eso, por ceñirme a su relato, dando por supuesto que no desdeña contar ningún otro detalle relevante).

Más incompresible es que haya quien le aplauda y lo llame afortunado confesor de la fe. prefiero pensar que no es un sacerdote quien tal hace.

Hermenegildo dijo...

Isaac: pienso que a un sacerdote tan "legalista" como ese capuchino, que dice conocer una disposición de la Conferencia Episcopal Española que nadie conoce, le deberías haber citado el punto 91 "in fine" de la Instrucción "Redemptionis Sacramentum": "...Así pues, no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie".

Hermenegildo dijo...

Por cierto, Isaac, me cuentan que, antes de la reforma litúrgica, no se rezaban las horas canónicas en presencia del Santísimo. En realidad, las horas canónicas sólo las recitaban los sacerdotes.

Isaac García Expósito dijo...

Anónimo: lo que usted plantea es una canallada. Es como decir que la culpa de una violación la tiene la mujer. Es una violación de la conciencia. ¿Humildad? ¿Hay más humildad que recibir a Cristo de rodillas? Sí, postrado en el suelo, como hacían los que se llegaban al Hijo de David, suplicándole, como narran los evangelios - cosa de la que no se habla -. Lo que usted afirma es brutal, una violación de la conciencia del fiel. Terrible.

Herenegildo: en la Adorración Nocturna los fieles rezaban el oficio del Jueves Santo, durante toda la noche, además de otros ejercicios de piedad. Cógete cualquier manual antiguo o pregúntale a cualquier adorador viejo.

Anónimo dijo...

Anonimo: es justo resistir a los actos inicuos. También a los que ocurren en el seno de la Iglesia. La condición es que no vaya a hacerse un mal mayor del que se quiere evitar. ¿Qué mal se quiere evitar? Que un sacerdote, una persona consagrada al servicio de Dios, actúe indignamente y contra derecho, y que un fiel piadoso y devoto se vea impedido en su derecho de profesar públicamente y de forma manifiesta su adoración al Señor. ¿Qué mal se ha causado? Que ese fiel devoto no ha comulgado en esta ocasión. Un mal relativo porque bien podrá comulgar en otras ocasiones y porque no creo que haya desagradado al Señor que un fiel haya dado testimonio de su devoción, poniendo en evidencia al mal sacerdote.

No puede ser más evidente el asalto de los lobos, que en nombre de la obediencia quieren precipitar al rebaño en el precipicio o en el matadero. Muchos han creído que "católico" es sinónimo de "idiota" que "humilde" es sinónimo de "calzonazos" y que "obediente" es sinónimo de "ciego". Pero todos los Padres dejaron escrito que el testimonio de la fe exige virilidad. Y Servus Veritatis se ha comportado como un hombre: mejor de lo que somos capaces la mayoría.

Anónimo dijo...

Va a resultar que el fiel que quiere arrodillarse es un soberbio por querer arrodillarse. No: soberbio es el sacerdote que, estando al servicio de Dios, prohibe que los fieles muestren su adoración, y que lo hace por imponer su propio criterio. Además, un criterio que no tiene fundamento ni teológico ni litúrgico... pero que está revestido con el espíritu de independencia y rebeldía, de desprecio por la Iglesia Universal y de interpretación protestante de la Santa Misa.

¿Y los obispos? Muy bien, gracias. Son la encarnación de ese espíritu. Gastaron toda su caridad con los cismáticos y herejes, con los animistas y panteístas, con los musulmanes y los judíos, y ya no les queda nada para los fieles devotos de Cristo. Igual piensan que van a escapar al Juez. Igual ni les importa ya el Juez.

Anónimo dijo...

¿Sería correcto darle un puñetazo al "cura"? pregunto.

martha dijo...

te felicitoasi escomo debemoscomulgar tu adelante nada para atras dios esta contigo lascosas dedios nohay que cuestionarlas el esta contigo viene u n milagropara ti tu hna en cristomartha

Javier Vicens dijo...

Pues nada, aquí aparece otro cura para felicitarlo a usted. Lo de darle un puñetazo al cura en un caso así -como sugiere un anónimo- es algo que solo puede disculparse -hasta cierto punto- si se hace sin premeditación. Otro anónimo aventura que usted debió obedecer al cura y ponerse de pie para comulgar. Debe ser obedientísimo ese anónimo pero es también muy aventurado. Obedecer a un cura que nos prohíbe un gesto de adoración al Santísimo no es más razonable ni más humilde que obedecer a un guardia que nos prohíbe lo mismo.
Por si le sirve de consuelo le diré que en la parroquia de san Miguel de Salinas (Alicante) donde me ha mandado mi amable obispo he puesto el sagrario en el presbiterio -estaba en un rinconcillo- y, delante del presbiterio he puesto un reclinatorio enorme que solamente se ponía allí para las bodas. Hoy mismo una señora mayor que acaba de ser operada de la cadera se ha arrodillado con mucho esfuerzo para comulgar. A la salida le he dicho: "Maruja, no tienes que arrodillarte para comulgar estando como estás". Y me ha respondido: "Él se lo merece".
Y, por supuesto, eso de que la CEE ha mandado comulgar de pie es un invento -o una capuchinez- del amable capuchino.
¡Felicidades! Y gracias por contarlo.

Pioquinto dijo...

Testimonio de la fé, que poco se ve estos días, pero que aumentará en proporción a la apostasía que estamos viviendo. Los capuchinos están en plena descomposición, cortados con la misma tijera que el fraile Cantalamesa, el "predicador" de la casa papal, más pentecostal y super-ecumenista que católico.

En mi pueblo tuve la desgracia de regresar despúes de varios años y al no poder ir a la Santa Misa de siempre , tuve que conformarme con la ordinaria. Había tres capuchinos. Las monaguillas formaban legión, jugando y retozando durante la consagración, los ministros "extraordinarios" dando la comunión, habiendo sacerdotes presentes haciendo nada, la comunión de pie, yo ya no tuve estómago para ir a comulgar.

Lo tengo bien comprobado, Isaac, en caso de duda, no lo hagas. Muchos sacerdotes no creen en la presencia real, de éso puedes estar seguro. Han dejado de ser católicos. Hay dos iglesias, la neoiglesia, con neocuras neocones que neoevangelizan y que ha sacrificado todo en el altar ecuménico de Belial, y la Iglesia militante, que sufre en silencio el oprobio, que es perseguida implacablemente.

Vea nomás que suspendieron al sacerdote Guernizo en Washington por no querer darle la comunión a una lesbiana que justo antes de la Misa le presentó a la "pareja" al sacerdote, muy ufana. Y el que lo suspendió fué creo el obispo Donna Wuerl. Y pidió disculpas a la gomorreica , para más INRI. Saludos y hay que seguir en este Viacrucis.

Crispal dijo...

"Son tiempos muy complicados para la Iglesia. Hay que perseverar en la oración y ofrecer estos momentos terribles al Señor. Comparado con Sus sufrimientos, esto son tonterías".
Ésa es la clave.

Rober, pbro. dijo...

No sé cómo consolarle... Si servidor pudiera haber estado allí, habría reprendido así, cara a cara, cura a cura, entre "iguales", a ese sacerdote... Y Dios quisiera que no hubiéramos llegado a las manos... En cualquier caso, yo le habría dado a usted la Sagrada Comunión después... En fin, es marzo, rece por los sacerdotes, y acuérdese de mí...

Gonzalo dijo...

Me quedo, con tristeza, con el certero comentario de Don Terzio:

"Y las paradojas están servidas: Si un cura niega la comunión en la mano, se expone a una reprimenda de su obispo; si niega la comunión de rodillas no pasará nada e incluso será reconocido in pectore como pastoralmente oportuno."

Curro dijo...

Muy bien, Isaac.

No hace mucho asistí a una Misa muy concurrida. Numerosos sacerdotes repartieron la comunión a los fieles, que llegaban en fila de a uno y la recibían de pie. Pero en la mía pasó lo siguiente: el que iba tres o cuatro puestos por delante de mí, se arrodilló para comulgar. Y quien le siguía le imitó, y el siguiente, y yo... Y después siguió la cosa, con interrupciones.

Moraleja para laicos: El gesto de adoración es, sobre todo, algo debido a Dios, pero además un buen ejemplo (para clero y pueblo). No dejes de hacer ese acto de virtud ni por respeto humano ni por escrúpulos de soberbia.

Moraleja para curas: Poner un comulgatorio es como exponer el Santísimo o dar facilidades para confesarse. Hay demanda. El pueblo fiel está deseandito que le dejen manifestar su piedad, su adoración, su penitencia... Déjenles hacerlo.

Terzio dijo...

El comentario impertinente y contemporizante de ese 'Anónimo' es un contravalor que repugna a la misma tradición de la Iglesia: Con esa actitud, no es temerario suponer que el 'Anónimo' hubiera sido de los que en tiempo de persecución hubieran echado el puñadito de incienso (una insignificancia) delante de la estatua del emperador o el ídolo, y se habría librado del martirio, de la tensión del momento, de la exposición a críticas y comentarios: Hagamos lo se nos pide, aceptemos las imposiciones, practiquemos lo que todos hacen y no rompamos la paz por menudencias.

Efectivamente, esa es la actitud de los cobardes, los indolentes, los que no entienden la fe como una militancia que comporta una distinción, una separación, una definición, otra forma de estar y aparecer. Cuánto más si se trata de actos que implican la misma fe de la Iglesia y la confesión de su recta doctrina.

¿Puede uno pecar por amar más a Dios, por adorar mejor al Señor, por ser fiel a las formas que la Iglesia de todos los tiempos mantuvo y que ahora, modernamente, se sustituyen por fórmulas de insuficiente y poco expresiva adoración?

Soy sacerdote, por la gracia de Dios. Cada vez más resistente a las imposiciones faltas de piedad de la incorrecta neo-liturgia post-conciliar. Procuro, en cuanto puedo, favorecer la piedad tradicional y corregir la impiedad modernista. Soy, resumiendo, amigo de los confesores sinceros como Isaac y adversario de quienes des-catolizan y falsean el ser y las formas de la Iglesia, sean quienes sean.

Cada día más convencido, rogando a Dios más firme convencimiento.

'

Que reine Cristo dijo...

Isaac,
le pido permiso para publicar esta entrada en 'Que reine Cristo', así como el comentario de Terzio (que también le pediré permiso).

Esta mañana un amigo me ha comentado que también le han negado la comunión de rodillas solo que por ignorancia y haciéndolo por obediencia en su fuero interno se ha puesto de pié para comulgar.

Creo que es bueno que se difunda el modo correcto de comportarse en esta situación.

Un saludo.
Antonio.

Anónimo dijo...

Creo que la Iglesia Católica cada día es menos seria y esto le esta perjudicando mucho.

Conozco a personas mayores que iban mucho a misa que han dejado de ir porque los curas se comportaban como burócratas.

Otra razón en su detrimento, a mi entender, es que resulta ridículo la introducción de ciertos elementos. Por ejemplo, la música de aparatos electrónicos, los micrófonos, los himnos grabados... Las velas electrónicas, que echas una moneda y se enciende... No señor, las cosas no deberían ser así, debería ser como toda la vida.

La Iglesia es una institución que no tiene que cambiar con los tiempos. Es como la monarquía. La monarquía y la Iglesia no tienen que ser democráticas, esa es la gracia, que son dogmas que uno asume y que datan de largo tiempo.

Todo eso creo que debería suprimirse, las novedades quiero decir

Anónimo dijo...

La parroquia cercana a mi casa, en México también está manejada por franciscanos capuchinos, no niegan la presencia real de Cristo en la Eucaristía, pero casi.

Ellos afirman que lo importante es la comunidad, que el sagrario es un invento de la iglesia, y si a ésas vamos el primer invento de la iglesia son ellos.

Tienen razón en promover que los cristianos seamos más abiertos y que prediquemos el evangelio. Pero de qué sirve predicar el evangelio si el sacerdote opina que todas las religiones son iguales.

Les molesta que en misa te sientes frente al Santísimo o sea frente al Sagrario al que pusieron a un lado del altar. Según ellos porque es más importante la misa que el Santísimo en el momento de la misa y aunque es verdad pareciera que quieren un culto a su persona. Estás en misa, sentado frente al Santísimo...

Les molesta que te confieses por no ir a misa, porque ése es otro de los pecados inventados por la iglesia.

También les molesta que creas en los milagros. Hasta he llegado a escuchar homilías donde afirman que el milagro de los pescados y los panes no fue un milagro sino que la comunidad puso de su comida para alimentar a toda esa gente. Y Jesús salía sobrando.

He oído que Dios no vino a salvarnos del pecado sino de la pobreza y que los malvados son los ricos lo cual causa conflictos entre las personas.

Les molesta que tengas devociones. como a la Virgen porque según ellos la llevas en el corazón. Como todos están locos de remate, algunos creen que la Virgen no era inmaculada o sea que era igual de pecadora que todos lo demás.

Es preocupante que hagan confesiones generales a puerta cerrada, que odien confesar a los fieles.

Creo que San Francisco y el Padre Pío se morirían si vieran lo que es la orden hoy.

Aunque como en todos lados hay de todo, y existen excepciones da mucho coraje que menosprecien las riquezas de la iglesia que son los sacramentos, sobre todo del Santísimo.

Pero lo peor que se puede hacer como Católico es darle la razón ve a comulgar de rodillas todos los días hasta que se harte y se convierta de verdad.... con una sonrisa en la boca... Así le hago yo con los míos y hasta los sermoneo y se dejan es que no es maldad del corazón sino que su teología de la liberación los ciega...