jueves, 24 de febrero de 2011

Newman sobre la Misa



Considérese, pues, el rito augustísimo de celebración de la Misa, dado al principio a la Iglesia, como una cosa o hecho determinado, puesto ante los ojos. ¡He aquí una acción admirable, transmitida por los apóstoles a las personas que habían atraído a la fe cristiana, una acción realizada cada día, frecuentada por los fieles de todas partes! No era un dogma puro y escueto, sino un ejercicio de adoración; no una formulación verbal, sino algo instituido, vivo y consistente;
que tenía muchas partes, muchos aspectos, que podía como recorrerse, debía considerarse, investigarse, abrazarse con la mente, someterse profundamente al intelecto y la memoria. Se trata de un rito místico, en el que Cristo se manifiesta, sea en su nacimiento, sea en su cruz, sea revestido con su cuerpo espiritual; como víctima y sacerdote; presencia real y permanente y, a la vez, acto eficaz; como el que bendice y el que es adorado; como propiciación y como alimento; por los vivos y por los difuntos. Es sacramento como alimento; por los vivos y por los difuntos. Es sacramento y símbolo, y es, sin embargo, la misma realidad significada; memorial de la muerte del Señor, pero el mismo Señor; pan vivo, pero no pan sin carne; verdadero sacrificio y, sin embargo, conmemorativo. ¿Quién diría que de aquí no salen seiscientos dogmas enteros? Pero ¿quién diría que salen en un solo siglo, o con una sola consideración mental?

Documento Newman – Perrone de 1.847 sobre la evolución del dogma. Consulta a los fieles en materia doctrinal. John Henry Newman. Ed. Cátedra Newman Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos «Juan XXIII». Bibloteca Oecumenica Samanticensis 26; pp. 116 – 117

Nota: Cuando el Beato Newman habla de la Santa Misa, se está refiriendo a la Misa según el Usus Antiquior. Contextualizar las referencias de Newman es muy importante para entender al Beato. Por ejemplo, el memento de vivos es explícito en el Canon Romano, cosa que no ocurre, al menos con la misma fuerza, en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV. La admiración de Newman y del Movimiento de Oxford por la Liturgia es realmente sorprendente.

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