jueves, 10 de noviembre de 2011

Evangelizar la «movida»




Los amigos de Infocaótica han recogido una información de ReL donde podemos ver la penúltima propuesta pastoral de Monseñor Rouco Varela: evangelizar la «movida». ¿Cómo? Rel nos da el método: la «Hora Feliz» o «Happy Hour».

Una vez que salí de mi asombro, pensé: ¿qué pasa en la Iglesia? ¿Cómo es posible esta propuesta? La propuesta de la «Happy Hour», muestra varias cosas de la mente de nuestros pastoralistas:

1º.- La lejanía de la realidad. No saben o no quieren saber. Del mundo de la noche lo desconocen absolutamente todo. Esa realidad se les escapa totalmente, por eso hacen esas propuestas ingenuas. ¿No hay nadie que les haya hecho llegar aunque sea el programa Callejeros, de Cuatro? ¿No leen los periódicos? ¿No salen a la calle tempranito para ver con sus propios ojos una riada de meados?

2º.- La tecnificación y la cosificación de la evangelización, como si el éxito o no fuera de un método, cuando el Único que convence es Cristo. Es realmente escandaloso lo que aparece en el artículo: «ahora no conviene hablar de Jesús». Si esta frase la escuchara San Pablo, ¿qué diría? ¿Es que un cristiano puede no hablar de Cristo? Posiblemente esa instrumentalización de la fe para conseguir un objetivo no les parezca mal, sin embargo no deja de ser patética, como mínimo. Y digo como mínimo porque no quiero entrar en los vericuetos en los que se ve implicado el primer mandamiento de la Ley de Dios.

3º.- Relacionado con lo anterior, habría que recordar que Nuestro Señor nos mandó ir y predicar el Evangelio. En ningún momento dejó en nuestras manos la capacidad de convencer.

4º.- La genética del método. Es algo que nos debemos preguntar. ¿De dónde lo han sacado? No parece que sea de la Tradición. De hecho, el método utiliza métodos del mundo, de un mundo que, más que de espalda a Dios, vive ajeno a Él. Olvidan nuestros pastores la singularidad de nuestro ateísmo que es dudoso incluso el calificarlo como tal. Realmente vivimos una situación de indiferencia. Al mundo le importa muy poco Dios; no es que esté en contra de su existencia, como los ateos clásicos, tampoco afirma su incapacidad para conocerlo, sencillamente es un problema que no le importa. El mundo, las personas, se muestran indiferentes ante la existencia de Dios. Les da igual. Que haya gente religiosa le parece muy bien, pero lo ven como una opción más. Se ha llegado a un concepto de liberta totalmente absoluta: lo que importa es su capacidad de decidir.

Me acordé al leer todo esto de la «Hora Feliz», de lo que cuenta San Agustín en las Confesiones (VI 8,13) de su amigo Alipio, cuando volvió a contemplar una pelea de gladiadores y fue arrastrado por la pasión, pensando que resistiría a la tentación. ¿Se ha olvidado toda esta espiritualidad de lucha y resistencia, cargando la suerte en un método?

5º.- Finalmente, los padres. ¿En qué posición quedamos? Porque un padre lo que quiere es alejar a sus hijos de esos ambientes. Ambientes de alcohol, droga y prostitución, ambientes que los agentes de la pastoral buenista se niegan a ver.

Estamos en un medio eclesial esquizofrénico. ¿Se conseguria algo? Lo dudo mucho. Esta inmersión de la fe en el Mundo, conllevará nada más que pérdidas para la Fe y ganancias para el Mundo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

No vemos nada, pero gozamos todo




El templo judío quedaba ubicado en un solo lugar. El mundo entero no podía estar en él, ni tan siquiera toda una nación, sino tan sólo algunos de la multitud. Pero el templo cristiano es invisible y espiritual, por eso puede estar en todas partes. Jesús dijo a la Samaritana: Vendrá el tiempo en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Lo harán "en espíritu y en verdad" porque, si no es invisible, su presencia no puede ser real. Lo que es visible no es lo real; lo que es material se desintegrará.

El templo de Dios, en el ámbito cristiano, está en todas las partes donde hay cristianos; él está tan plenamente presente en cada lugar como si no estuviera en ninguan otra parte. Y nosotros podemos entrar y unirnos a los santos que lo habitan, a la familia celeste de Dios, de manera tan real cmo el judío entraba en los atrios visibles del Templo. Nosotros no vemos nada de nuestro templo espiritual, pero ello es condición necesaria para estar en todas partes. No estaría en todas partes si lo viéramos en un lugar concreto; no vemos nada, pero gozamos de todo.

Beato John Henry Newman.

Meditación miércoles 9 de Noviembre, 2.011. Revista Magnificat.

martes, 8 de noviembre de 2011

Vaticano II: una explicación pendiente




En el día de ayer el blog Secretum meum mihi informaba de que, en Austria, unos cuantos laicos desafiaban a la jerarquía católica, anunciando que predicarán, consagrarán y darán la comunión en parroquias sin sacerdotes, basándose en conclusiones del Concilio Vaticano II.

Estos desmanes que se amparan en el paraguas del Concilio, ¿se deben al mismo Concilio o más bien a un espíritu que arrebató la interpretación del mismo? ¿O quizás los propios textos encierren expresiones equívocas que permitan estas deducciones erróneas?

Vaticano II: una explicación pendiente, Brunero Gherardini, ed. Gaudete, es un conjunto de ideas – fuerzas que apuntan a lo que debería ser un trabajo posterior realizado por expertos, una «reflexión histórico – crítica sobre los textos conciliares que busque las conexiones – en el caso de que efectivamente existan – con la continuidad de la Tradición católica». Para Gherardini considera todo esto como «uno de los más urgentes deberes del magisterio eclesiástico, de cada obispo y de los centros culturales católicos, para el bien de la Iglesia. A este deber se une el derecho del entero pueblo de Dios a que le sea explicitado con claridad y objetividad qué ha sido el Vaticano II en el plano histórico, ético y dogmático. Está en juego la fe y el auténtico testimonio cristiano».

Gherardini espiga aquí y allá, tocando diversos asuntos del Concilio, desde la naturaleza del Concilio - al que califica de pastoral -, hasta la Constitución Dogmática Lumen Gentium – quizás la parte más demoledora y brillante del libro -, pasando por la reforma litúrgica, el ecumenismo y, especialmente por el tema de la «hermenéutica» del Concilio. Precisamente en este punto, Gherardini pone la herméutica de la ruptura en relación con el modernismo. Pero, los documentos y los padres conciliares, ¿estaban acaso infectados de modernismo?:
Después de cuanto he dicho a propósito del Vaticano II, a quien me preguntase si en última instancia la atrofia modernista anidaba también en los documentos conciliares y si los Padres mismos estuvieron más o menos infectados, debería responder tanto con un no como un sí.

No, porque el aliento sobrenatural no está de ninguna manera ausente del Vaticano II gracias a su confesión trinitaria, a su fe en la encarnación y redención universal del Verbo, al profundo convencimiento sobre la de la universal llamada a la santidad, a la reconocida y profesada causalidad salvadora de los sacramentos, a su alta consideración del culto litúrgico y de un modo especial del eucarístico, a la sacramentalidad salvífica de la Iglesia, a la devoción mariana teológicamente alimentada.

Pero también sí, porque no pocas páginas de los documentos conciliares tienen el aire de los escritos e ideas del modernismo – véase sobre todo GS – y porque algunos de los Padres conciliares – y no entre los menos significativos – no escondían una abierta simpatía por antiguos y nuevos modernistas, manifestaban frecuentemente comprensión y entusiasmo por las ideas de vanguardia y no vacilaban en suprimir hasta el recuerdo del ya lejano antimodernismo, del Sodalitium pianum y del mismo San Pío X» (pp. 69 – 70)
Reflexiona Gherardini sobre la posibilidad real de la hermenéutica de la continuidad. El problema es demostrar si el Concilio no se excedió de los límites marcados por la Tradición (p. 79). Si el Concilio no se salió del camino de la Tradición entonces no habría problema, sin embargo, afirma Gherardini, «del Vaticano II podrá decirse de todo excepto que haya sido la pura y simple repetición del precedente magisterio. En efecto, hubo novedades – y obviamente hay – tantas, que inducen la sospecha contraria» (p. 78).

(…) «Sin duda, la interpretación del Vaticano II será verdaderamente teológica solamente si logra evidenciar la relación de continuidad – y mejor si es de continuidad evolutiva – con toda la Tradición de la Iglesia, desde su fase apostólica a hoy y no por reducir el concilio a punto de encuentro de todas las teologías, las clásicas y las «del genitivo» (p.79).
Como he dicho el libro de Gherardini es vectorial: lanza ideas, abre caminos para lo que sería un estudio posterior. No es el espléndido y denso libro de Amerio, Iota Unum, sin embargo es un libro que plantea los interrogantes que sostengan una reflexión posterior.

Vaticano II: una explicación pendiente. Brunero Gherardini. Ed. Gaudete. Para comprar el libro: aquí.

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Cómo vamos a celebrar el Usus Antiquior?

¡Si estamos aprendiendo a bailar!




Parece que los sacerdotes tienen ritmo, también. La iglesia Católica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro será la anfitriona de la “Gala Bailando con los sacerdotes” en el [hotel] Hyatt Regency Valencia el Viernes.

Willy Arroyo e Ingrid Blanco de D'Wilfri DanceArt and Entertainment proporcionará la pareja de baile y las instrucciones para los sacerdotes.

Los sacerdotes que participan en el evento son, el párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Monseñor Richard Martini, el párroco asociado de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro Padre Raymond Marquez y el Padre Norm Supancheck de la Escuela de Secundaria Alemany.

Cada sacerdote realizará tres bailes en el evento, un vals, un baile swing y un baile sorpresa, dijo la presidenta Margaret Shapiro.

“Uno de los objetivos principales de este evento es poner “la diversión” en la recaudación de fondos y acercar a nuestra comunidad con algo nuevo, actual y emocionante”, dijo Shapiro. “Los sacerdotes están trabajando muy duro en el estudio de baile y parecen estar disfrutando muchísimo de las lecciones”.

Videos de los sacerdotes ensayando [pueden ser vistos] en el sitio de internet de la parroquia, www.olph-church.org.

[...]


¡Señor ven pronto!

Fuente: Secretum meum mihi

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cuando el único diálogo religioso era la conversión….




De estas religiones [India y Sri Lanka] no sé escribiros nada más si no esto: son tan grandes las consolaciones comunicadas por Dios, nuestro Señor, a los que van por entre los paganos para convertirlos a la fe en Cristo, que si hay algún gozo en esta vida, es este, ciertamente. ¡Oh, si los que buscan conocer al Señor a través del saber en los estudios se esforzaran tanto para buscarlo en estas consolaciones del apostolado, no pasarían día y noche buscando el saber! Si los gozos que busca un estudiante en lo que aprende, los buscara haciendo sentir a su prójimo lo que le es necesario para conocer a Dios, cuanto más consolado y mejor preparado se encontraría para dar cuenta de sí mismo cuando Cristo vuelva y le pida: «Dame cuentas de tu gestión».

Acabo pidiendo a Dios, nuestro Señor, que nos reúna en su santa gloria. Y para obtenernos este beneficio, tomemos por intercesoras y abogadas a todas las almas santas de las regiones en que me encuentro. A todas estas santas almas les pido que obtengan de Dios, nuestro Señor, todo el tiempo que nos queda de separación, la gracia de sentir en lo íntimo de nuestras almas su santísima voluntad y cumplirla perfectamente.

San Francisco Javier.
Magnificat.  Meditación 4 de Noviembre de 2.011.

¡Están locos estos demócratas!



Los acontecimientos que se vienen desarrollando estos días ,relacionados con el amago de referéndum con la que se ha desmarcado el presidente de Grecia, Georgious Papandreu, ha suscitado una serie de reacciones muy significativas entre los miembros de la legión demócrata, quiero decir, que ha puesto a más de uno de los nervios.

Una vez que los impulsores del pensamiento uno y único, nos han convencido que la Democracia, el gobierno del pueblo para deleite de los políticos, es una hierofanía divina, resulta que se rasgan las vestiduras porque uno de los suyos, aplicando las reglas del juego – sea el que sea -, ha decidido aplicarlas. ¡Sopla!

El períodico digital Hispanidad, nos ofrece estos días un florilegio muy divertido de los comentarios que ha suscitado dicha cuestión. Los personajes aparecen en el escenario de la política, como epígonos de Caifás, rasgándose las vestiduras por la indignación que le ha provocado el regate que les ha pegado Papandreu.

Son las locuras de la postmodernidad.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Lágrimas en la lluvia: «Católicos» y Sayés

El pasado domingo, en el programa conducido por Juan Manuel de Prada, se trató el tema del postconcilio. De Prada, para introducir el debate, como se hiciese en la antigua Clave, eligió precisamente una película ya emitida por la misma tiempo ha: Católicos.

El film, cuya puesta en escena es mala, plantea una serie de ideas muy interesantes, relacionadas con la problemática que afecta a la Iglesia Católica en la actualidad, pero sin ser capaz de rematar ninguna. Hay que decir que la película plantea una distopía sobre la que mezcla realidad con ficción.

El argumento es el siguiente: los monjes de una abadía irlandesa, que siguen la liturgia Usus Antiquior, deciden un día celebrar la Misa al aire libre. Inesperadamente, la repercusión mediática es tremenda, llegando peregrinos de todo el mundo que reclaman la Misa Tradicional. El superior de la orden, ante este terremoto decide enviar a un inspector con el fin de prohibir a los monjes la celebración de la Misa y su adaptación a lo mandado por el Concilio Vaticano IV.

La Iglesia, tras el Concilio Vaticano IV, ya no obliga a creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía más que como un símbolo y ha modificado el rito de la Misa - lenguas vernáculas, sacerdote coram populo -; por otra parte,  existe un órgano supremo de decisión llamado Consejo de Iglesias, los sacerdotes ya no visten ropa talar, se han introducidos elementos procedentes de otras religiones - en un momento de la película, el cura enviado para inspeccionar el convento aparece adoptando la postura de la flor de loto, mientras que los monjes rezan en el exterior, intentando molestar al sacerdote - y, finalmente, la Iglesia se ha convertido en un instrumento de lucha contra la injusticia en el mundo.

El abad, que lleva cuarenta años al frente del monasterio y padece una crisis de fe aguda, recibe al inspector y le invita a quedarse en el convento. Los monjes beligerantes ante la imposición de la nueva Misa, no están dispuestos a realizar ningún tipo de cambio. Los argumentos a favor de la antigua liturgia se suceden – quizás sea lo más brillante de la película -. Aún así, el abad, que no tiene fe, negocia con el inspector de la orden, acepta el mandato del superior y, a su vez, dimite de abad, buscando un destino más confortable, cosa que no conseguirá ya que Roma no paga traidores.

La forma que tiene de proceder el abad es muy interesante. Su actitud plantea el problema de la obediencia. Sin tener fe, usa todas las argucias que permite la regla para abortar cualquier conato de insurrección, apelando a la obediencia, de manera que deja a los monjes inermes ante las palabras del abad: un verdadero cínico.

El final de la película queda totalmente abierto : por un lado, se desconoce cómo se desarrollará en la abadía la imposición de la nueva Misa, por otro, tampoco queda claro en qué despuntará la crisis de fe del abad.
Como hemos dicho, la película es interesante en los temas que plantea, aunque ciertamente es mentirosa: primero, porque Roma no puede derogar un dogma, como el de la Transubstanciación; segundo porque la figura del abad no es creíble. Un hombre no se puede llevar cuarenta años al frente de una abadía sin fe. A pesar de estos engaños, el film es atractivo desde un punto de vista intelectual.

Y tras la película el debate. Los contertulios elegidos para la ocasión fueron el padre Verdoy, S.I., Miguel Ayuso, el padre David Amado y el padre Sayés. En este enlace se puede ver el debate.

En este debate, el teólog Sayés me dejó sumido en la mayor perplejidad. Si bien el reputado teólogo se mostraba con un claro dominio de lo que es la teología de la secularización, sus conocimientos de liturgia eran más o menos que ninguno. En su argumentación a favor de la nueva Misa – una vez que fue expuesta la ya archiconocida crítica al Novus Ordo del Cardenal Joseph Ratzinger – adujo el número de anáforas – como si tener cuatro fuera, en sí, algo bueno -,la antigüedad de la Plegaria Eucarística II – dijo que era del siglo II. ¿Habrá leído a Bouyer? En un progre se entendería, puesto en boca de Sayés no deja de causar perplejidad -, y la presencia de la doxología menor – que aparece en el Canon Romano -.

Sayés habló de la teología de la secularización, de la transignificación y de las malas influencias que ejercieron gente como Schillebeeckx, Robinson, Küng y Tillich. Esto es algo que no se puede negar. Otra cosa es que esa influencia tenga un alcance real o bien se quede en un nivel superior, de manera que no contamine a la base.

Sin embargo, mayor efecto tienen los cambios en la Liturgia como pueden ser la comunión en la mano, en cuanto que rebaja la reverencia a Quién está presente en la Eucaristía, Cristo el Señor, o la celebración del sacerdote coram populo – toda una novedad - que convierte al sacerdote en el centro de la celebración litúrgica, desplazando a Dios, la introducción de lenguas vernáculas o los acaecidos en el rito del Bautismo como la petición del idem, por parte de padres y padrinos, como si fuera una cosa, en vez de la fe. Todos estos cambios tiene una verdadera influencia en la mente de los fieles y en su forma de creer – lex orandi, lex credendi -, de ahí la importancia de la Liturgia.


Que un teólogo de la talla de Sayés no pueda/quiera ver esta realidad no deja de ser sorprendente, a la vez que preocupante. Sin embargo no es un problema únicamente de Sayés: es el problema de los católicos de hoy.