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viernes, 24 de agosto de 2012

Primavera eclesial



La bitácora Secretum meum mihi, nos trae un par de sustanciosas noticias que podríamos enmarcar en eso que se mal llamó en su momento «primavera eclesial», que realmente no es más que un crudo invierno.

La primera recoge la noticia aparecida en el The Chicago Tribune, que se refiere a una feligresa de la Archidiócesis de Chicago que se está preparando para diaconisa. Otra cosa es que se ordene, naturalmente. Por si acaso, el Cardenal de Chicago, Francis George, elevará la cuestión en su próxima visita a Roma. Según el cardenal el diaconado es una cuestión más abierta, aunque ahora mismo no sea posible. Según dice el periódico, la ordenación de diaconisas sería una cuestión abierta, al contrario de la ordenación sacerdotal, pero claro, en ese caso hipotético se estaría abriendo el sacramento del orden a las mujeres, con lo que no se ha conseguido directamente, la ordenación sacerdotal, se podría obtener con el tiempo al colarse por la parte de atrás, es decir, por el diaconado.

Por otra parte, se desprende de la noticia que el Cardenal está enterado de todo. De todas formas, podemos estar tranquilos de que no será excomulgado inmediata y rápidamente como aquel arzobispo que se le ocurrió ordenar a cuatro obispos tras años de pedirlo a Roma.

La segunda necrológica nos anuncia que los obispos irlandeses van a crear una paraliturgia dominical por el escaso número de sacerdotes. También podrían hacer rogativas, ayunos y penitencias, pero estamos en el año de la Fe y la JMJ primaveral va camino de Rio de Janeiro.

Para conseguir este fin se preparará a los laicos para que dirijan estos «servicios» con lecturas bíblicas. ¿Se reunirán en las casas como los protestantes? ¡Quiá!

- Oiga, y en vez de hacer estas cosas, ¿nadie ha pensado en volver a la Misa Tradicional?

- Hombre, por favor. Yo en este asunto, como el padre Jorge González Guadalix, de profesión cura: «me atengo a las normas de la Iglesia especialmente la carta apostólica «MOTU PROPRIO DATAE, SUMMORUM PONTIFICUM», que en ningún caso exigen misas en latín en todas las parroquias».

- Ya, pero tampoco la norma le impide celebrar la Misa Usus Antiquior.

- Lo que pasa es que yo me atengo, ¿está claro?

- Como el agua.

Pues eso.

Contra la alergia primaveral, antiestamínicos.

jueves, 23 de agosto de 2012

Matemáticas en inglés

Ayer, una amiga nuestra que ha cambiado los niños de colegio, pasando de uno religioso, concertado, a otro público, le comentó a mi esposa que tenía que comprar dos libros de matemáticas: uno en español y otro en inglés. Cuando me lo comentó, me quedé sorprendido. Pero, las matemáticas, ¿no tienen un lenguaje propio?

Hilarante.

La educación en España se ha convertido en un verdadero cachondeo. No es que yo esté en contra de la enseñanza de los idiomas, todo lo contrario, pero lo que no se puede hacer es usar la escusa del bilingüismo para no enseñar ninguno de los dos idiomas, el castellano y el inglés.

Nuestro sistema educativo es una máquina de fabricar analfabetos.

Ahora, en dos idiomas.

sábado, 4 de febrero de 2012

Frío eclesial


Una ola de frío recorre la península. Días duros de invierno incluso en las regiones más cálidas.

No es sólo frío físico, también es frío moral, si es que esto es posible.

Ayer podíamos leer lo siguiente en una de las más importantes bitácoras de internet:


Se confirma que la división entre la Iglesia y los lefebvrianos es de carácter doctrinal. Lo cual les situa prácticamente en el mismo lugar que los protestantes, aunque obviamente las diferencias doctrinales entre católicos y lefbvristas son menores, y todavía menos graves, que entre católicos y protestantes. Pero son lo suficientemente importantes como para que los lefebvrianos digan no a lo que Roma les ha pedido que acepten.


¿Está la FSSPX en el mismo lugar que los protestantes? ¿Son herejes? ¿Están excomulgados? ¿Son cismáticos? ¿Ocupan sede propia?

Terrible.

El problema que plantea la FSSPX frente a las novedades postconciliares es profundo, serio. En la capa superficial sería responder a la pregunta de cómo recibir el tema del ecumenismo y la libertad religiosa en continuidad con el Magisterio anterior. En la capa más profunda es la relación entre el Magisterio vivo y la Tradición.

No todos tienen competencia para tratar estos problemas, por esto muchos debemos callar.

Y mientras los miembros de la FSSPX son azotados, el Arzobispo de Westminster, Vicent Nichols, tolera las Soho Masses, Misas para homosexuales. El Arzobispo de Westminster es católico.




¿Qué decir?

Frío, mucho frío.

Ver también:

Catapulta.

Rorate Caeli

domingo, 18 de diciembre de 2011

Los liberales tiene razón

Sí efectivamente. Es a la conclusión que he llegado tras leer esta noticia:

UNA DE LAS CAUSAS DEL PARO

El mayor absurdo 

de la economía española: 

el coste laboral crece

 durante la crisis

Mientras las empresas de la UE ajustan su situación en los momentos de dificultades, las españolas sólo pueden cerrar o despedir trabajadores.


Es que no hay derecho. Con la crisis que estamos atravesando, los trabajadores no están dispuestos a trabajar gratis. Es que son unos... me callo, me callo.

Yo le pediría al Gobierno del Extremo Centro, PP para los colegas y simpatizantes, vamos, a los progres de tránsito lento que si quieren salir de la crisis que hagan una nueva modalidad de contrato de trabajo: el de esclavo.

Es lo mejor para arreglar la economía. Y por supuesto las fiestas, todas a los lunes - toc, toc, ¿hay alguien en Añastro? -.

Lo que hay que leer.



sábado, 26 de noviembre de 2011

El obispo Müller y la virginidad de María en el part

Recientemente han salido unos escritos del obispo Müller en los que hace una interpretación del dogma de la virginidad de María, concretamente de la virginidad en el parto. El texto, publicado por el periodista Andrés Beltramo, dice lo siguiente:

En el acto del alumbramiento (como en otras realizaciones humanas básicas) se perfila una diferencia entre la pasividad del suceso a que se ve sometida la parturiente y su voluntad de comportamiento activo, es decir, de integración personal en la totalidad del acontecimiento. En perspectiva antropológica, esta diferencia se experimenta como “dolor”, desintegración y amenaza. Pero en virtud de la respuesta afirmativa a la encarnación de Dios, debe contemplarse la relación de María con Jesús, incluido el acto del alumbramiento, en el horizonte de la salvación escatológica que ha acontecido en Cristo.

Por consiguiente, el contenido del enunciado de fe no se refiere a detalles somáticos fisiológicos y empíricamente verificables. Descubre, más bien, en el nacimiento de Cristo los signos anticipados de la salvación escatológica del tiempo final mesiánico, ya iniciado con Jesús. En la interpretación teológica de la liberación de “dolores” de María en el acontecimiento del parto del Redentor debe también tenerse en cuenta la doctrina, testificada por la Biblia, del seguimiento de María hasta la cruz. La espiritualidad cristiana reconoce -de acuerdo con el modelo de María- que en todo parto que una mujer acepta en la fe hay una experiencia de la salvación ya venida escatológicamente.

Mientras unos párrafos más adelante, en la página 501, agrega: Desde los primeros años del siglo IV aparecen, con diversas variantes fórmulas trimembres acerca de la virginidad de María antes, en y después del parto. Su fundamento se encuentra en la maternidad virginal asumida en virtud de su disposición a creer. A partir de este enunciado cristológico sobre la virginidad de María antes del parto se sigue -con un sentido más acusadamente mariológico de la afirmación- la insistencia en el proceso mismo de parto (virginitas in parto), derivada del hecho de que María da a luz realmente al Dios hombre y Redentor y de que, en la secuencia de su absoluta entrega humana al acontecimiento de la redención, no tuvo ninguna relación con José, ni por tanto, otros hijos. El contenido de fe de la virginidad de María antes, en y después del parto y, por consiguiente, su virginidad perpetua, está testificado por todos los Padres de la Iglesia(.).

Más allá y por encima de la errónea interpretación del dualismo gnóstico de la virginitas in partu entendida como negación de la realidad de la humanidad de Jesús esta doctrina eclesial debe ser entendida en el sentido de la realidad de la encarnación. No se trata, pues, de singularidades fisiológicas del alumbramiento (por ejemplo, que no se abriera el canal del parto, o que no se rompiera el himen ni se produjeran los dolores propios de las parturientas), sino de la influencia salvadora y redentora de la gracia del Redentor sobre la naturaleza humana, que había sido “vulnerada” por el pecado original.
Para la madre, el parto no se reduce a un simple proceso biológico. Crea una relación personal con el hijo. Las condiciones pasivas del alumbramiento se integran en esta relación personal y están internamente determinadas por ella. La peculiaridad de la relación personal de María con Jesús está definida por el hecho de que su Hijo es el Redentor y de que en su relación con él debe ser entendida en un amplio horizonte teológico.

El obispo hace una relectura de la virginidad en el parto de la Virgen asumiendo unos principios antropológicos incompatibles con la Revelación. Uno de los grandes problemas de la teología actual es la asunción de la filosofía moderna y postmoderna acríticamente, sin estudiar previamente si dicha filosofía podía diluir la fe, que es precisamente lo que ha terminado haciendo. El problema es metafísico.

El obispo Müller repite, en fino, los errores de Joviniano (s. IV), que sostuvo la concepción virginal de la Virgen no así la virginidad en el parto. María habría perdido la misma ya que dio a luz a su Hijo según el modo ordinario de la naturaleza.

Joviniano, según cuenta la historia, tras haber vivido algún tiempo en un monasterio de Milán, acabó preso de los placeres sensuales, siendo llamado por San Jerónimo el Epicuro de los cristianos.

Antes que emborronar electrónicamente la red con mis palabras, prefiero dejar mi sitio al padre Alastruey, un teólogo insigne que escribió un tratado definitivo sobre la Virgen María. El problema es que el bueno de Alastruey es anterior al Concilio Vaticano II, por lo que su tratado, aunque monumental, está muerto, editorialmente hablando, para las nuevas generaciones.

Es hora de que yo cierre la boca y hable Alastruey:

Tesis: La Bienaventurada María conservó en el parto su virginidad sin mancha.

Es de fe.

1º. Símbolos y concilios.- El símbolo de los Apóstoles, el Concilio de Letrán, la Constitución Cum quorumdam, de Paulo IV, y el Concilio XI de Toledo, (…), profesan la virginidad de María en el parto.

2º.- Sagrada Escritura.- a) Isaías (VII,14): He aquí que concebirá un virgen y parirá un hijo… El profeta no solamente dice: He aquí que una virgen concebirá, sino que también dará a luz un hijo, y, por tanto, sus palabras, lo mismo que de la concepción, hay que entenderlas del parto in sensu composito, esto es, de virgen que permanece virgen en el parto. Y así fueron entendidas por los Santos Padres, entre los cuales San Ambrosio dice: «Esta es la Virgen que concibió en su seno, la Virgen que dio a luz un hijo. Pues así está escrito. HE aquí que una virgen concebirá en su seno y dará a luz; no dijo solamente que habría de concebir, sino que también que habría de dar a luz» (Ep. 42, ad Siricium Papam).

b) San Mateo (1,23): Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo.
c) San Lucas (11,7), insinúa el parto virginal de María con estas palabras: Y parió a su Hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo recostó en un pesebre. Lo cual, en verdad, no hubiera podido hacer María si hubiera estado sujeta a las molestias comunes de otras madres.

3º.- Santos Padres – Unánimemente los Santos Padres, desde los tiempos apostólicos afirma implícita o explícitamente el parto virginal de María.

San Ignacio Mártir dice: «Al principio de este siglo se le ocultó la virginidad de María, y el parto de la misma, y la muerte del Señor: tres misterios resonantes que fueron realizados en el misterio de Dios» (Ep. ad Ephesios, 18). Estas palabras muestran suficientemente que en la virginidad y en el parto de María hubo un misterio divino que se ocultó al demonio.

San Gregorio Taumaturgo: «Tú has nacido de María Virgen como quisiste, y como Tú sólo sabes, no violaste su virginidad, sino que la conservaste y se la diste con el nombre de María; y ni la virginidad impidió tu parto, ni tu parto violó la virginidad, sino que se unieron cosas tan contrarias como parto y virginidad, porque para Ti, Creador de la Naturaleza, esto es fácil y sencillo» (Serm. In sancta Theophania, entre las obras de San Gregorio Taumaturgo).

San Efrén: «Por esta razón nació de virgen, abriendo el Espíritu Santo el seno para que saliera el hombre que era autor de la Naturaleza…Por lo cual, niel que nació removió el sello de la virginidad, ni la Virgen sintió en el parto dolor y trabajo» (Serm. adv. Haereticos).

San Ambrosio, refiriéndose a las palabras de Ezequiel (XLIV,2): Esta puerta está cerrada; no se abrirá, y hombre no pasará por ella…, dice: «¿Qué puerta es ésa sino María? Puerta cerrada, porque es virgen. La puerta, pues, es María, por la que Cristo entró en este mundo, cuando nació de parto virginal y no destruyó el secreto de la virginidad» (De inst. virg., c. VII).
San Agustín: «Si la integridad de María se hubiera destruido por el que de ella nació, éste ya no nacería de virgen, y toda la Iglesia profesaría falsamente que había nacido de María Virgen; la cual (la Iglesia), imitando a su Madre (María), diariamente da a luz nuevos hijos y es siempre virgen» (Enchir., c. XXXIV).

San Pedro Crisólogo: «Virgen concibe, virgen da a luz y permanece virgen» (Serm. 117).

San León Magno: «Fue concebida por el Espíritu Santo dentro del seno de la Madre Virgen, que así lo dio a luz, salva su virginidad, como, salva su virginidad, lo concibió» (Ep. 38).

San Idelfonso, arzobispo de Toledo: «Si quitas a nuestra Virgen la generación o la integridad, haces ignominiosamente injuria a Dios. Pues niegas que tuviera poder para conservarla pura, confesando que pudo acercarse a la Virgen sin corromperla. Niegas que Dios pudiera hacer lo que quiere si concedes que, encontrando íntegra a su Madre, la dejó sujeta a la corrupción. Luego, como tú afirmas que la Divinidad omnipotente no favoreció a la virginidad, sino que la perjudicó, porque, si al nacer violó la dignidad virginal, destruyó por lo mismo la suma virginidad; con lo cual vienes a decir que naciendo desdoró a la Virgen el mismo que creándola la había adornado» (De Virginit. S. Mariae, c.I).

b) Se acusa a Tertuliano (De carn. Chr. 23) y Orígenes (Mom. 14, In Luc.) de haber negado la virginidad de María en el parto.

Pero, aunque así fuera, el disentimiento de estos dos escritores no puede debilitar el consentimiento de tantos Padres que hablan sin restricción alguna del parto virginal de María; pues, como dice Vicente de Lerín: «Si en la misma antigüedad se encuentra algún desliz en uno o más Padres, compárese con el sentir de los demás en la misma materia, y por el mayor número de ellos júzguese de la cuestión propuesta» (Adv. haeres. Novit)

Fuera de que la discrepancia en este asunto acaso haya de reducirse únicamente a Tertuliano, por lo que de Orígenes dice Neubert: «On pourrait donc resumer la pensée d?Origéne sur la virginité in partu en disant, suivant la terminologie scolastique, que s’il la nia quelque temps matériellement, il la profesia tojours formallement» (Marie dan l’Eglise anténicéenne, p. II).

Por lo demás, hay que perdonar a estos dos escritores si al combatir con ardor a los docetas, que negaban la realidad de la carne de Cristo, traspasaron los límites de la verdad y dijeron incautamente que María perdió en el parto su integridad virginal, para que no pareciese que el cuerpo de Cristo era fantástico.

4º.- Sagrada liturgia.- Celebra la liturgia en diversos lugares la virginidad inviolable de María en el parto: «Concibió por obra del Espíritu Santo a su unigénito Hijo, y permaneciendo en ella la gloria de la virginidad dio al mundo al que es la Luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro» (Praef. de B.M. Virgine).

«Darás a luz en verdad un Hijo, pero tu virginidad no sufrirá detrimento; concebirás, pero serás siempre madre intacta» (In Off. Annunt., resp. 3 ad Matut.)

5º.- Razón teológica.- A) De parte de Cristo: a) En cuanto es el Verbo de Dios, pues como dice Santo Tomás, el verbo no solamente es concebido en el corazón o en el espíritu sin corrupción, sino que también sin corrupción procede del espíritu. Luego para manifestasr que el cuerpo de Cristo era el cuerpo del mismo Verbo de Dios, fue conveniente que naciera del seno incorrupto de la Virgen.

b) En cuanto es Redentor del género humano, pues Cristo vino para quitar nuestra corrupción; luego no convino que al nacer destruyera la virginidad de su Madre.

B) De parte de la Bienaventurada María.- a) En cuanto que es Madre de Dios, pues si Cristo hubiera nacido como los demás hombres, nada habría en su nacimiento que demostrara que era verdadero Dios. Por esto dice San León: «Tal nacimiento convino a Cristo, poder y sabiduría de Dios, por el cual fuera semejante a nosotros en la humanidad y superior por la divinidad» (Serm. 1. De Nativ.).

b) En cuanto es corredentora del género humano; pues María en la obra de la redención es la nueva Eva, opuesta a la primera. Luego contrariamente a Eva y a sus hijas, que en pena del pecado están sujetas al dolor y a la corrupción del parto, María, nueva Eva, estuvo exenta de esas penalidades, como estuvo libre de culpa.

Gregorio Alastruey, Tratado de la Virgen Santísima. Ed. BAC, 1.945; pp. 454 – 457.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Evangelizar la «movida»




Los amigos de Infocaótica han recogido una información de ReL donde podemos ver la penúltima propuesta pastoral de Monseñor Rouco Varela: evangelizar la «movida». ¿Cómo? Rel nos da el método: la «Hora Feliz» o «Happy Hour».

Una vez que salí de mi asombro, pensé: ¿qué pasa en la Iglesia? ¿Cómo es posible esta propuesta? La propuesta de la «Happy Hour», muestra varias cosas de la mente de nuestros pastoralistas:

1º.- La lejanía de la realidad. No saben o no quieren saber. Del mundo de la noche lo desconocen absolutamente todo. Esa realidad se les escapa totalmente, por eso hacen esas propuestas ingenuas. ¿No hay nadie que les haya hecho llegar aunque sea el programa Callejeros, de Cuatro? ¿No leen los periódicos? ¿No salen a la calle tempranito para ver con sus propios ojos una riada de meados?

2º.- La tecnificación y la cosificación de la evangelización, como si el éxito o no fuera de un método, cuando el Único que convence es Cristo. Es realmente escandaloso lo que aparece en el artículo: «ahora no conviene hablar de Jesús». Si esta frase la escuchara San Pablo, ¿qué diría? ¿Es que un cristiano puede no hablar de Cristo? Posiblemente esa instrumentalización de la fe para conseguir un objetivo no les parezca mal, sin embargo no deja de ser patética, como mínimo. Y digo como mínimo porque no quiero entrar en los vericuetos en los que se ve implicado el primer mandamiento de la Ley de Dios.

3º.- Relacionado con lo anterior, habría que recordar que Nuestro Señor nos mandó ir y predicar el Evangelio. En ningún momento dejó en nuestras manos la capacidad de convencer.

4º.- La genética del método. Es algo que nos debemos preguntar. ¿De dónde lo han sacado? No parece que sea de la Tradición. De hecho, el método utiliza métodos del mundo, de un mundo que, más que de espalda a Dios, vive ajeno a Él. Olvidan nuestros pastores la singularidad de nuestro ateísmo que es dudoso incluso el calificarlo como tal. Realmente vivimos una situación de indiferencia. Al mundo le importa muy poco Dios; no es que esté en contra de su existencia, como los ateos clásicos, tampoco afirma su incapacidad para conocerlo, sencillamente es un problema que no le importa. El mundo, las personas, se muestran indiferentes ante la existencia de Dios. Les da igual. Que haya gente religiosa le parece muy bien, pero lo ven como una opción más. Se ha llegado a un concepto de liberta totalmente absoluta: lo que importa es su capacidad de decidir.

Me acordé al leer todo esto de la «Hora Feliz», de lo que cuenta San Agustín en las Confesiones (VI 8,13) de su amigo Alipio, cuando volvió a contemplar una pelea de gladiadores y fue arrastrado por la pasión, pensando que resistiría a la tentación. ¿Se ha olvidado toda esta espiritualidad de lucha y resistencia, cargando la suerte en un método?

5º.- Finalmente, los padres. ¿En qué posición quedamos? Porque un padre lo que quiere es alejar a sus hijos de esos ambientes. Ambientes de alcohol, droga y prostitución, ambientes que los agentes de la pastoral buenista se niegan a ver.

Estamos en un medio eclesial esquizofrénico. ¿Se conseguria algo? Lo dudo mucho. Esta inmersión de la fe en el Mundo, conllevará nada más que pérdidas para la Fe y ganancias para el Mundo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Lágrimas en la lluvia: «Católicos» y Sayés

El pasado domingo, en el programa conducido por Juan Manuel de Prada, se trató el tema del postconcilio. De Prada, para introducir el debate, como se hiciese en la antigua Clave, eligió precisamente una película ya emitida por la misma tiempo ha: Católicos.

El film, cuya puesta en escena es mala, plantea una serie de ideas muy interesantes, relacionadas con la problemática que afecta a la Iglesia Católica en la actualidad, pero sin ser capaz de rematar ninguna. Hay que decir que la película plantea una distopía sobre la que mezcla realidad con ficción.

El argumento es el siguiente: los monjes de una abadía irlandesa, que siguen la liturgia Usus Antiquior, deciden un día celebrar la Misa al aire libre. Inesperadamente, la repercusión mediática es tremenda, llegando peregrinos de todo el mundo que reclaman la Misa Tradicional. El superior de la orden, ante este terremoto decide enviar a un inspector con el fin de prohibir a los monjes la celebración de la Misa y su adaptación a lo mandado por el Concilio Vaticano IV.

La Iglesia, tras el Concilio Vaticano IV, ya no obliga a creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía más que como un símbolo y ha modificado el rito de la Misa - lenguas vernáculas, sacerdote coram populo -; por otra parte,  existe un órgano supremo de decisión llamado Consejo de Iglesias, los sacerdotes ya no visten ropa talar, se han introducidos elementos procedentes de otras religiones - en un momento de la película, el cura enviado para inspeccionar el convento aparece adoptando la postura de la flor de loto, mientras que los monjes rezan en el exterior, intentando molestar al sacerdote - y, finalmente, la Iglesia se ha convertido en un instrumento de lucha contra la injusticia en el mundo.

El abad, que lleva cuarenta años al frente del monasterio y padece una crisis de fe aguda, recibe al inspector y le invita a quedarse en el convento. Los monjes beligerantes ante la imposición de la nueva Misa, no están dispuestos a realizar ningún tipo de cambio. Los argumentos a favor de la antigua liturgia se suceden – quizás sea lo más brillante de la película -. Aún así, el abad, que no tiene fe, negocia con el inspector de la orden, acepta el mandato del superior y, a su vez, dimite de abad, buscando un destino más confortable, cosa que no conseguirá ya que Roma no paga traidores.

La forma que tiene de proceder el abad es muy interesante. Su actitud plantea el problema de la obediencia. Sin tener fe, usa todas las argucias que permite la regla para abortar cualquier conato de insurrección, apelando a la obediencia, de manera que deja a los monjes inermes ante las palabras del abad: un verdadero cínico.

El final de la película queda totalmente abierto : por un lado, se desconoce cómo se desarrollará en la abadía la imposición de la nueva Misa, por otro, tampoco queda claro en qué despuntará la crisis de fe del abad.
Como hemos dicho, la película es interesante en los temas que plantea, aunque ciertamente es mentirosa: primero, porque Roma no puede derogar un dogma, como el de la Transubstanciación; segundo porque la figura del abad no es creíble. Un hombre no se puede llevar cuarenta años al frente de una abadía sin fe. A pesar de estos engaños, el film es atractivo desde un punto de vista intelectual.

Y tras la película el debate. Los contertulios elegidos para la ocasión fueron el padre Verdoy, S.I., Miguel Ayuso, el padre David Amado y el padre Sayés. En este enlace se puede ver el debate.

En este debate, el teólog Sayés me dejó sumido en la mayor perplejidad. Si bien el reputado teólogo se mostraba con un claro dominio de lo que es la teología de la secularización, sus conocimientos de liturgia eran más o menos que ninguno. En su argumentación a favor de la nueva Misa – una vez que fue expuesta la ya archiconocida crítica al Novus Ordo del Cardenal Joseph Ratzinger – adujo el número de anáforas – como si tener cuatro fuera, en sí, algo bueno -,la antigüedad de la Plegaria Eucarística II – dijo que era del siglo II. ¿Habrá leído a Bouyer? En un progre se entendería, puesto en boca de Sayés no deja de causar perplejidad -, y la presencia de la doxología menor – que aparece en el Canon Romano -.

Sayés habló de la teología de la secularización, de la transignificación y de las malas influencias que ejercieron gente como Schillebeeckx, Robinson, Küng y Tillich. Esto es algo que no se puede negar. Otra cosa es que esa influencia tenga un alcance real o bien se quede en un nivel superior, de manera que no contamine a la base.

Sin embargo, mayor efecto tienen los cambios en la Liturgia como pueden ser la comunión en la mano, en cuanto que rebaja la reverencia a Quién está presente en la Eucaristía, Cristo el Señor, o la celebración del sacerdote coram populo – toda una novedad - que convierte al sacerdote en el centro de la celebración litúrgica, desplazando a Dios, la introducción de lenguas vernáculas o los acaecidos en el rito del Bautismo como la petición del idem, por parte de padres y padrinos, como si fuera una cosa, en vez de la fe. Todos estos cambios tiene una verdadera influencia en la mente de los fieles y en su forma de creer – lex orandi, lex credendi -, de ahí la importancia de la Liturgia.


Que un teólogo de la talla de Sayés no pueda/quiera ver esta realidad no deja de ser sorprendente, a la vez que preocupante. Sin embargo no es un problema únicamente de Sayés: es el problema de los católicos de hoy.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Usura


¿Han tenido la oportunidad de pedir un préstamo recientemente? Si han tenido la necesidad de pedir pasta a un banco, habrán comprobado con estupefacción las condiciones leoninas que están imponiendo en las operaciones financieras. Paradójicamente, los mismos que durante mucho tiempo se han dedicado a prestar pasta a diestro y siniestro, a todos los tiesos del mundo con el único objetivo de cobrar pingües beneficios por las cuentas de resultados y que, tras crear un agujero de padre y señor mío, han ido a papá Estado - ¡los mega-chupi-hiper-liberales! – para que solucione el problema en el cual tienen una gran parte de responsabilidad, una vez insufladas sus arcas con grandes masas de dinero de los contribuyentes, ahora imponen su ley a la hora de prestar el dinero de manera que, no sólo uno acaba pagando un 25 % o más del monto pedido sino que, si por fas o por nefas, se devuelve el dinero antes de tiempo te imponen una cláusula por la cual también cobran una comisión ¡por ser buen pagador! ¿Qué tal? Es la inversión del clásico «más vale pájaro en mano que ciento volando»: el banco prefiere que vuelen los pájaros antes que uno entre en la jaula seguro.

En los tiempos oscuros de la Edad Media, donde la sacrosanta libertad ilustrada no había hecho su aparición pero donde se podía azotar a un Rey injusto – hoy encarcelar a un político incorrupto es misión imposible, ya que además de sinvergüenzas son aforados -, la usura era condenada por la Iglesia. Hay que decir que faltaba, ciertamente, una concepción dinámica del préstamo, lo que impedía tratar la moneda como una mercancía más, pero eso no quita que la substancia de la doctrina moral subyacente no cambia por esta cuestión.

Pienso que nadie en su sano juicio negará que aquél que presta dinero, tenga derecho a una retribución, a un beneficio, por ese préstamo. Pero de ahí a los abusos a los que se ha llegado hoy en día hay un trecho. Las cargas que imponen los bancos hoy en día, serían impensables en el mundo antiguo, por los efectos contraproducentes que ocasionaría en la salud del usurero.

Estamos ante una doctrina que ha sido barrida del campo de la moral. Quizás porque se asume que nuestro irreal sistema económico, basado no en un patrón real que mida la riqueza de las naciones, como pueda ser el oro, o el trabajo como factor que intervenga en el precio de una mercancía, sino en meras expectativas – de ahí frases tales como que la economía es un estado de ánimo – y, queramos o no, el mundo se ha impuesto con tal fuerza que se asume que nada se puede hacer. Si no se lo creen pregunten a cualquier católico que piensa de la usura y verán que gracia.

Siendo las cosas así, por desgracia, esto no quita para que uno se tome estos desahogos y que deje estas breves reflexiones de un campesino de la Edad Media cabreado, como diría D. Nicolás Gómez Dávila.

sábado, 15 de octubre de 2011

El abrazo de Sor Verónica



 Abrazos contra beso del anillo. ¿Qué más da? Todo vale y todo cabe en la Iglesia de hoy. Bueno, todo no. La Misa Usus Antiquior – malo, malo -, no. No vaya a ser que la gente despierte.

Son las nuevas formas. De clarisa a communionista – o como se diga -. De beso del anillo al abrazo. Todo sea por lo moderno.

¿Y el daño? Porque el Papa es el Vicario de Cristo, no un colega. Es el igualitarismo mundano postmoderno, llevado a la Iglesia. Lo que sucede, lo que pasa, es que tras tantos años de demolición eclesial, estas cosas pasan a segundo plano, a ser un aspecto sin importancia. Ya tenemos el cuerpo hecho. Sin embargo, no deja de ser grosero.

Cosas de la Nueva Evangelización.