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jueves, 14 de marzo de 2013

S.S. Francisco



Ya tenemos Papa. Los cardenales eligieron al Cardenal Bergoglio como Romano Pontífice. Cuando me enteré de la elección, quedé consternado. No me esperaba que Bergoglio fuese elegido Papa.

Sus antecedentes no son buenos. De hecho, ya ha empezado la campaña de lavado de imagen a través de los medios de comunicación oficialistas. Esperemos que le pase como a Mastai Ferretti, después Pío IX.

Y oremos por S.S. Francisco.

miércoles, 25 de julio de 2012

Lefebvrianos, una decisión después del verano



La respuesta de Fellay todavía no ha llegado, pero las tres “condiciones” de la Fraternidad podrían abrir nuevos escenarios...

La respuesta del superior de la Fraternidad San Pío X al “preámbulo doctrinal” que recibió el 13 de junio no ha llegado a Roma todavía. Y aunque llegara en las próximas semanas, no sería examinada, porque el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, se va de vacaciones, así como el vicepresidente y secretario de la Pontificia comisión “Ecclesia Dei”. Después de la conclusión del Capítulo general de los lefebvrianos, seguramente Fellay se tomará algún tiempo para enviar la respuesta.
El superior de la Fraternidad, durante el encuentro de junio, había «prometido dar a conocer su respuesta en tiempos razonables». Las autoridades romanas conocen bien la situación interna conocen muy bien cuál es la situación dentro de la Fraternidad, además de las gestiones que lleva a cabo Fellay. Por ello, no tienen ninguna intención de apresurar la situación. La última versión del “preámbulo doctrinal” (que fue revisada por los cardenales del ex Santo Oficio y aprobada posteriormente por el Papa) se considera definitiva y no debería sufrir demasiadas modificaciones. En el Vaticano hacen notar que no es verdad la opinión de que con el “preámbulo” del 13 de junio represente la vuelta al primer texto, que preparó la Congregación para la Doctrina de la Fe en septiembre de 2011, en la que no se habría tomado en consideración la propuesta de la Fraternidad. «La última versión –confirma una fuente a Vatican Insider– retomó diferentes propuestas y sugerencias que formuló monseñor Fellay».
Por orden del Papa y de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dos puntos importantes fueron de nuevo incluidos en la nueva versión del “preámbulo”: el primero está relacionado con la misa según el “Novus Ordo”, es decir con el rito post-conciliar. Se pretende que los lefebvrianos reconozcan no solo la validez de la nueva misa, sino también su legitimidad. Esto no significa que no puedan criticar los abusos litúrgicos o discutir sobre la reforma litúrgica post-conciliar y su aplicación.
El otro punto tiene que ver con el Concilio y su magisterio. La Santa Sede no puede aceptar que se atribuyan “errores” a los documentos del Vaticano II, y pide que la Fraternidad distinga entre los textos del Concilio y la interpretación de los textos del Concilio, aceptando que el magisterio no puede ser juzgado por ninguna instancia –en este caso la Fraternidad–, que se convertiría en una especie de “súper-magisterio”.
«El objetivo del diálogo es la superación de las dificultades en la interpretación del Concilio Vaticano II, pero no podemos negociar con la fe revelada, esto es imposible. Un Concilio ecuménico, según la fe católica, siempre es el supremo magisterio de la Iglesia», declaró el nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, en una entrevista con «Ewtn News». «La afirmación de que las enseñanzas auténticas del Vaticano II –añadió– estén en contradicción con la tradición de la Iglesia es falsa».
En el Vaticano, mientras esperan la respuesta de Fellay, han visto con mucha atención la carta circular –reservada, pero que terminó, como pasa a menudo, en la red– que la secretaría general de la Fraternidad San Pío X envió a los diferentes distritos para explicar la postura que surgió tras el reciente Capítulo general. Las tres condiciones irrenunciables (“sine qua non”) para llegar a un acuerdo con Roma fueron formuladas en una forma que deja abiertos nuevos escenarios: por ejemplo, se subraya la petición de usar exclusivamente la liturgia de 1962, pero no se dice nada con respecto a la nueva misa.
De la misma forma, la reivindicación de la libertad para criticar, incluso públicamente, a los que cometan errores «o las novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y de sus consecuencias» podría, a final de cuentas, tener una interpretación menos áspera de lo que parece. «Todo depende –dicen en el Vaticano– de la respuesta que monseñor Fellay enviará a Roma».

domingo, 20 de mayo de 2012

San Atanasio y el papa Liberio



Carta «Studens paci» a los obispos orientales, en la primavera del año 357

En el compromiso por la paz y la concordia de las Iglesias, después de haber recibido la carta de vuestra caridad sobre la persona de Atanasio y de los demás, dirigidas a la persona del obispo Julio de buena memoria, siguiendo la tradición de los predecesores, mandé desde aquí a Lucio, Pablo y Heliano, presbíteros de la ciudad de Roma, a Alejandría al mencionado Atanasio, para invitarlo a venir a la ciudad de Roma, a fin de que en su presencia fuera establecido respecto a él lo que se ha desarrollado como disciplina de la Iglesia. Mandé a él por medio de los mencionados presbíteros también una carta en que se explicaba que, si n o viniese, supiera que quedaba excluido de la comunión con la Iglesia romana. Al regresar, pues, los presbíteros refirieron que no quería venir. Entonces he seguido la carta de vuestra caridad, que nos habéis mandado a propósito del mencionado Atanasio, y saber por medio de dicha carta, mandada a fin de mostrar unanimidad con vosotros, que estoy en paz con todos vosotros y con todos los obispos de la Iglesia católica, mientras el susodicho Atanasio queda excluido de la comunión conmigo, o sea con la Iglesia romana y de la conformidad de los escritos y de las incumbencias eclesiásticas

Denzinger – Hünerman, El Magisterio de la Iglesia, Enchiridion,… 138.

martes, 1 de mayo de 2012

San José Obrero





Hoy, en las dos formas de la liturgia de la Iglesia, se celebra la festividad de San José Obrero, fiesta promulgada por Pío XII. La fiesta sustituyó a la de los santos apóstoles Felipe y Santiago, cuya solemnidad fue trasladada al once de Mayo.

La celebración de la festividad de los santos apóstoles Felipe y Santiago el primer día de Mayo procede de la consagración de la Iglesia de los Santos Apóstoles en Roma, dónde se encuentran sus relicarios, en este día, en el año 560.

Corría el año 1.956 cuando la Comisión Pontifica para la Reforma de la Liturgia, de la cual era secretario el inefable Aníbal Bugnini, trasladó absurdamente la fiesta de los santos apóstoles y abolió, de postre, la solemnidad de San José con su octava, fiesta introducida por el Beato Pío IX en el año 1.847, como el Patronazgo de San José.

La introducción de la fiesta de San José Obrero no se hizo sin oposición. Así, la Sagrada Congregación para los Ritos rehusó componer el oficio y la Misa para la fiesta; el mismo Papa, de hecho, tuvo que intervenir para que, finalmente la Congregación accediera y el oficio fuese publicado en el año 1.956.  Según dice Jean Crete, «el oficio está tan mal compuesto que uno puede sospechar que había sido saboteado intencionadamente». Finalmente, las melodías para la Misa fueron publicadas en el año 1.960.

La razón, en este caso, estaba de lado de los miembros de la Sagrada Congregación para los Ritos. Trasladar de día una festividad venerable, como la de los santos apóstoles Felipe y Santiago y, además,  eliminar de un plumazo otra fiesta, como la del santo Patriarca, con cien años de antigüedad, para imponer otra, tan dependiente de unas circunstancias históricas concretas, carece de sentido. Sin embargo se hizo. Años después, asistimos a la decadencia de la celebración civil del primero de Mayo; también de la festividad de San José Obrero, solemnidad que ha perdido su sustento temporal.

Éste es otro ejemplo más del desmantelamiento litúrgico que ha sufrido y sufre la Iglesia, cuya causa no se debe buscar en el Concilio Vaticano II, sino más atrás.

Más en The Saint Lawrence Pres. Ltd (aquí y aquí)

lunes, 23 de abril de 2012

Los dominicos de San Jacinto




San Jacinto es una de las parroquias con más solera de Triana; la misma es regentada por los frailes dominicos.

En tiempos, San Jacinto también fue de las parroquias más cofrades de Sevilla; de hecho, bajo su techo se cobijaban hermandades como la Esperanza de Triana, las Aguas, la Estrella y la hermandad del Rocío de Triana. Una a una fueron saliendo de allí por desavenencias con los frailes, siendo la última la Estrella, en el año 1.976 – dicho sea de paso, $la Virgen de la Estrella es una de las más hermosas de Sevilla -.

Esta Semana Santa por desgracia ha sido una Semana Santa pasada por agua, lo que dio lugar a que el Domingo de Ramos, algunas hermandades – entre ellas la mía -, no pudieran procesionar: la Estrella, gracias a Dios, si pudo salir.

La capilla que actualmente ocupa esta hermandad se encuentra, precisamente, enfrente de la parroquia de San Jacinto. Es de dimensiones reducidas y la gran cantidad de nazarenos con los que cuenta esta corporación les impide formar correctamente en las dependencias de la hermandad. Este año, además, como ya he dicho, la lluvia ha sido otro inconveniente más.

Según cuenta en su blog, la periodista Laura Contreras, este año se intentó que los frailes acogieran en sus dependencias a los hermanos de la Estrella para que pudiesen organizar la cofradía, cosa a la que se negaron, como era de esperar, ya que los dominicos de San Jacinto no quieren ver a una cofradía ni en pintura. Mi padre, que durante muchos años vivió en la calle San Juan, me contaba que lo que pasaba era que los frailes eran comunistas – entiéndase en sentido castizo, no literal, es decir, que se oponían a lo mandado por la Iglesia. Yo, desde luego, no soy nadie para quitarle la razón a mi padre -.

El párroco de San Jacinto, Jesús Duque, se ha desahogado en el blog de la susodicha periodista, justificando las razones por las que no quiere tener cuentas con las cofradías, especialmente con la Estrella. El sacerdote dice lo siguiente:

“Esta comunidad, para bien o para mal, es dueña legítima de la parroquia y desea celebrar su Fe a su estilo, con su comunidad cristiana”, explica Jesús Duque, párroco de San Jacinto. Este fraile de 65 años me recibe con un ligero caminar en el salón parroquial de su casa, donde toda la comunidad de frailes y los grupos parroquiales (Cáritas, catequesis, grupos matrimoniales) tomaron la decisión democráticamente. “Si no me hubieran apoyado, yo automáticamente lo dejo todo y me voy a otro sitio”, asegura.

(…)

“De San Jacinto salían las cofradías de la Esperanza de Triana, La Estrella, Las Aguas y la hermandad de gloria de El Rocío”, recuerda el párroco. “Y a finales de los 70 se produjo el conflicto cuando comenzamos a ser consecuentes con la nueva orientación de la Iglesia”, continúa. Los frailes dominicos como Duque no aprueban la razón de ser de las hermandades como “asociaciones de creyentes para dar culto a una imagen”. “¡Pero si nuestro culto es la Eucaristía!”, exclama. Las cuatro cofradías tuvieron entonces que buscarse otro sitio.

“No estoy en contra de la celebración, porque soy consciente de lo importante que es para el turismo de Sevilla esta fiesta. Pero me escandaliza lo que hay detrás de todo esto que llaman ‘religiosidad popular’ ”. El párroco se refiere a, por ejemplo, la “fortuna que se gastan en poner un paso en la calle, cuando hay personas que no tienen cubiertas las necesidades básicas”, desaprueba las referencias militares en las cofradías o el “anacronismo teológico” latente en la estética de las procesiones en pleno siglo XXI. “Mi Jesús de Nazaret, camino del Calvario, de bordados llevaba poco”.

El conflicto no surgió sólo por diferencias teológicas, sino también por el espacio y tiempo que las hermandades acaparaban. Esto afectaba al desarrollo normal de la actividad de la parroquia, sobre todo en esta semana de mayor afluencia de fieles a la iglesia. “Entiendo que formas para celebrar la Fe como lo hacen en La Estrella hay un montón de sitios en Sevilla, pero como lo hace San Jacinto a lo mejor no hay tantos”, dice el dominico. “Y puedo rezar porque la hermandad de La Estrella sea la más, pero también voy a rezar porque la parroquia de San Jacinto siga siendo fiel a sí misma”.


Como se puede comprobar, el desprecio de los frailes a las hermandades no es más que una consecuencia. El problema no es ese. Ni siquiera ese concepto depauperado de Iglesia en la que las decisiones se toman democráticamente. No. Ni siquiera la manipulación que hace en la entrevista de la Eucaristía, usándola de coartada como culto supremo, cuando la foto nos muestra que el cáliz donde consagra el Sanguis está hecho de material cerámico. La raíz profunda del problema es la apelación que hace a la nueva orientación que la Iglesia estaba tomando en los años setenta y la necesidad que tuvieron de ser consecuentes.

¿Tantos y tantos estuvieron equivocados, interpretando incorrectamente los textos conciliares?

Que sobre los mismos se ha hecho una interpretación interesada es innegable, ahora bien, que todo haya sido ideología, hay que demostrarlo. Quizás también en los propios textos se encuentre una explicación de lo que ocurrió después y todavía sufrimos.

Los dominicos de San Jacinto son otro producto más de los terribles años postconciliares.

Que la Virgen de la Estrella nos ampare.


jueves, 19 de abril de 2012

Ad multos annos!





Orémus pro Beatíssimo Papa nostro Benedicto

Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius

sábado, 4 de febrero de 2012

Frío eclesial


Una ola de frío recorre la península. Días duros de invierno incluso en las regiones más cálidas.

No es sólo frío físico, también es frío moral, si es que esto es posible.

Ayer podíamos leer lo siguiente en una de las más importantes bitácoras de internet:


Se confirma que la división entre la Iglesia y los lefebvrianos es de carácter doctrinal. Lo cual les situa prácticamente en el mismo lugar que los protestantes, aunque obviamente las diferencias doctrinales entre católicos y lefbvristas son menores, y todavía menos graves, que entre católicos y protestantes. Pero son lo suficientemente importantes como para que los lefebvrianos digan no a lo que Roma les ha pedido que acepten.


¿Está la FSSPX en el mismo lugar que los protestantes? ¿Son herejes? ¿Están excomulgados? ¿Son cismáticos? ¿Ocupan sede propia?

Terrible.

El problema que plantea la FSSPX frente a las novedades postconciliares es profundo, serio. En la capa superficial sería responder a la pregunta de cómo recibir el tema del ecumenismo y la libertad religiosa en continuidad con el Magisterio anterior. En la capa más profunda es la relación entre el Magisterio vivo y la Tradición.

No todos tienen competencia para tratar estos problemas, por esto muchos debemos callar.

Y mientras los miembros de la FSSPX son azotados, el Arzobispo de Westminster, Vicent Nichols, tolera las Soho Masses, Misas para homosexuales. El Arzobispo de Westminster es católico.




¿Qué decir?

Frío, mucho frío.

Ver también:

Catapulta.

Rorate Caeli

martes, 29 de noviembre de 2011

Ruido




En teoría de la información, el ruido lo conforman un conjunto de señales que se introducen durante la transmisión entre el emisor y el receptor. Tenemos cuatro tipos:

- Ruido térmico: por efecto de la temperatura los electrones se agitan y producen un espectro uniforme que no se puede eliminar.

- Ruido de intermodulación: es el debido a un sistema de transmisión no lineal, que provoca nuevas frecuencias. Las mismas se suman o restan con las originales, dando lugar a componentes de frecuencia que antes no existían y que distorsionan la señal.

- Diafonía: señales que viajan por medios adayacentes se acoplan distorsionando la señal.

- Ruido impulsivo: es distinto a los tres anteriores en cuanto que no es predecible. Es un rumor continuo formado por picos irregulares, con una duración determinada, que afecta grandemente a la señal.


La entrevista a Fellay, liberada ayer por DICI, ha ocasionado mucho ruido impulsivo, que afecta enormemente a la señal, distorsionándolo. Es el ruido de los que no quieren o no pueden ver. Los que no pueden ver, no tienen más culpa que la de crear un parloteo ensordecedor, que distrae, pero relativamente. Mucho peor son aquellos que no quieren ver, que velan su inteligencia. No quieren hablar. Y no dejan hablar. Es mejor callar.

Silencio.

La crítica que plantean los «lefebvrianos» sobre la enseñanza conciliar y postconciliar es muy seria. No es un asunto baladí ni una cuestión que la inteligencia pueda soslayar. Sin embargo son muy pocos los contradictores; se pueden contar con los dedos de una mano. Y sobre ellos se arroja un manto de silencio.

A pesar del ruido, sigamos rezando.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cuando el único diálogo religioso era la conversión….




De estas religiones [India y Sri Lanka] no sé escribiros nada más si no esto: son tan grandes las consolaciones comunicadas por Dios, nuestro Señor, a los que van por entre los paganos para convertirlos a la fe en Cristo, que si hay algún gozo en esta vida, es este, ciertamente. ¡Oh, si los que buscan conocer al Señor a través del saber en los estudios se esforzaran tanto para buscarlo en estas consolaciones del apostolado, no pasarían día y noche buscando el saber! Si los gozos que busca un estudiante en lo que aprende, los buscara haciendo sentir a su prójimo lo que le es necesario para conocer a Dios, cuanto más consolado y mejor preparado se encontraría para dar cuenta de sí mismo cuando Cristo vuelva y le pida: «Dame cuentas de tu gestión».

Acabo pidiendo a Dios, nuestro Señor, que nos reúna en su santa gloria. Y para obtenernos este beneficio, tomemos por intercesoras y abogadas a todas las almas santas de las regiones en que me encuentro. A todas estas santas almas les pido que obtengan de Dios, nuestro Señor, todo el tiempo que nos queda de separación, la gracia de sentir en lo íntimo de nuestras almas su santísima voluntad y cumplirla perfectamente.

San Francisco Javier.
Magnificat.  Meditación 4 de Noviembre de 2.011.

jueves, 9 de abril de 2009

¿Fue realmente la culpa del Concilio?



Foto publicada en 1940, en «Men at Work at Worhip» de Gerald Ellard (¿probablemente de finales de la década de los treinta?).