Sus antecedentes no son buenos. De hecho, ya ha empezado la campaña de lavado de imagen a través de los medios de comunicación oficialistas. Esperemos que le pase como a Mastai Ferretti, después Pío IX.
Y oremos por S.S. Francisco.
La respuesta de Fellay todavía no ha llegado, pero las tres “condiciones” de la Fraternidad podrían abrir nuevos escenarios...
La respuesta del superior de la Fraternidad San Pío X al “preámbulo doctrinal” que recibió el 13 de junio no ha llegado a Roma todavía. Y aunque llegara en las próximas semanas, no sería examinada, porque el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, se va de vacaciones, así como el vicepresidente y secretario de la Pontificia comisión “Ecclesia Dei”. Después de la conclusión del Capítulo general de los lefebvrianos, seguramente Fellay se tomará algún tiempo para enviar la respuesta.
El superior de la Fraternidad, durante el encuentro de junio, había «prometido dar a conocer su respuesta en tiempos razonables». Las autoridades romanas conocen bien la situación interna conocen muy bien cuál es la situación dentro de la Fraternidad, además de las gestiones que lleva a cabo Fellay. Por ello, no tienen ninguna intención de apresurar la situación. La última versión del “preámbulo doctrinal” (que fue revisada por los cardenales del ex Santo Oficio y aprobada posteriormente por el Papa) se considera definitiva y no debería sufrir demasiadas modificaciones. En el Vaticano hacen notar que no es verdad la opinión de que con el “preámbulo” del 13 de junio represente la vuelta al primer texto, que preparó la Congregación para la Doctrina de la Fe en septiembre de 2011, en la que no se habría tomado en consideración la propuesta de la Fraternidad. «La última versión –confirma una fuente a Vatican Insider– retomó diferentes propuestas y sugerencias que formuló monseñor Fellay».
Por orden del Papa y de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dos puntos importantes fueron de nuevo incluidos en la nueva versión del “preámbulo”: el primero está relacionado con la misa según el “Novus Ordo”, es decir con el rito post-conciliar. Se pretende que los lefebvrianos reconozcan no solo la validez de la nueva misa, sino también su legitimidad. Esto no significa que no puedan criticar los abusos litúrgicos o discutir sobre la reforma litúrgica post-conciliar y su aplicación.
El otro punto tiene que ver con el Concilio y su magisterio. La Santa Sede no puede aceptar que se atribuyan “errores” a los documentos del Vaticano II, y pide que la Fraternidad distinga entre los textos del Concilio y la interpretación de los textos del Concilio, aceptando que el magisterio no puede ser juzgado por ninguna instancia –en este caso la Fraternidad–, que se convertiría en una especie de “súper-magisterio”.
«El objetivo del diálogo es la superación de las dificultades en la interpretación del Concilio Vaticano II, pero no podemos negociar con la fe revelada, esto es imposible. Un Concilio ecuménico, según la fe católica, siempre es el supremo magisterio de la Iglesia», declaró el nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, en una entrevista con «Ewtn News». «La afirmación de que las enseñanzas auténticas del Vaticano II –añadió– estén en contradicción con la tradición de la Iglesia es falsa».
En el Vaticano, mientras esperan la respuesta de Fellay, han visto con mucha atención la carta circular –reservada, pero que terminó, como pasa a menudo, en la red– que la secretaría general de la Fraternidad San Pío X envió a los diferentes distritos para explicar la postura que surgió tras el reciente Capítulo general. Las tres condiciones irrenunciables (“sine qua non”) para llegar a un acuerdo con Roma fueron formuladas en una forma que deja abiertos nuevos escenarios: por ejemplo, se subraya la petición de usar exclusivamente la liturgia de 1962, pero no se dice nada con respecto a la nueva misa.
De la misma forma, la reivindicación de la libertad para criticar, incluso públicamente, a los que cometan errores «o las novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y de sus consecuencias» podría, a final de cuentas, tener una interpretación menos áspera de lo que parece. «Todo depende –dicen en el Vaticano– de la respuesta que monseñor Fellay enviará a Roma».
“Esta comunidad, para bien o para mal, es dueña legítima de la parroquia y desea celebrar su Fe a su estilo, con su comunidad cristiana”, explica Jesús Duque, párroco de San Jacinto. Este fraile de 65 años me recibe con un ligero caminar en el salón parroquial de su casa, donde toda la comunidad de frailes y los grupos parroquiales (Cáritas, catequesis, grupos matrimoniales) tomaron la decisión democráticamente. “Si no me hubieran apoyado, yo automáticamente lo dejo todo y me voy a otro sitio”, asegura.
(…)
“De San Jacinto salían las cofradías de la Esperanza de Triana, La Estrella, Las Aguas y la hermandad de gloria de El Rocío”, recuerda el párroco. “Y a finales de los 70 se produjo el conflicto cuando comenzamos a ser consecuentes con la nueva orientación de la Iglesia”, continúa. Los frailes dominicos como Duque no aprueban la razón de ser de las hermandades como “asociaciones de creyentes para dar culto a una imagen”. “¡Pero si nuestro culto es la Eucaristía!”, exclama. Las cuatro cofradías tuvieron entonces que buscarse otro sitio.
“No estoy en contra de la celebración, porque soy consciente de lo importante que es para el turismo de Sevilla esta fiesta. Pero me escandaliza lo que hay detrás de todo esto que llaman ‘religiosidad popular’ ”. El párroco se refiere a, por ejemplo, la “fortuna que se gastan en poner un paso en la calle, cuando hay personas que no tienen cubiertas las necesidades básicas”, desaprueba las referencias militares en las cofradías o el “anacronismo teológico” latente en la estética de las procesiones en pleno siglo XXI. “Mi Jesús de Nazaret, camino del Calvario, de bordados llevaba poco”.
El conflicto no surgió sólo por diferencias teológicas, sino también por el espacio y tiempo que las hermandades acaparaban. Esto afectaba al desarrollo normal de la actividad de la parroquia, sobre todo en esta semana de mayor afluencia de fieles a la iglesia. “Entiendo que formas para celebrar la Fe como lo hacen en La Estrella hay un montón de sitios en Sevilla, pero como lo hace San Jacinto a lo mejor no hay tantos”, dice el dominico. “Y puedo rezar porque la hermandad de La Estrella sea la más, pero también voy a rezar porque la parroquia de San Jacinto siga siendo fiel a sí misma”.
Se confirma que la división entre la Iglesia y los lefebvrianos es de carácter doctrinal. Lo cual les situa prácticamente en el mismo lugar que los protestantes, aunque obviamente las diferencias doctrinales entre católicos y lefbvristas son menores, y todavía menos graves, que entre católicos y protestantes. Pero son lo suficientemente importantes como para que los lefebvrianos digan no a lo que Roma les ha pedido que acepten.
De estas religiones [India y Sri Lanka] no sé escribiros nada más si no esto: son tan grandes las consolaciones comunicadas por Dios, nuestro Señor, a los que van por entre los paganos para convertirlos a la fe en Cristo, que si hay algún gozo en esta vida, es este, ciertamente. ¡Oh, si los que buscan conocer al Señor a través del saber en los estudios se esforzaran tanto para buscarlo en estas consolaciones del apostolado, no pasarían día y noche buscando el saber! Si los gozos que busca un estudiante en lo que aprende, los buscara haciendo sentir a su prójimo lo que le es necesario para conocer a Dios, cuanto más consolado y mejor preparado se encontraría para dar cuenta de sí mismo cuando Cristo vuelva y le pida: «Dame cuentas de tu gestión».
Acabo pidiendo a Dios, nuestro Señor, que nos reúna en su santa gloria. Y para obtenernos este beneficio, tomemos por intercesoras y abogadas a todas las almas santas de las regiones en que me encuentro. A todas estas santas almas les pido que obtengan de Dios, nuestro Señor, todo el tiempo que nos queda de separación, la gracia de sentir en lo íntimo de nuestras almas su santísima voluntad y cumplirla perfectamente.
Oremus pro Pontifice nostro Francisco
Esperanza Macarena
milites ergo cum crucifixissent eum acceperunt vestimenta eius et fecerunt quattuor partes unicuique militi partem et tunicam erat autem tunica inconsutilis desuper contexta per totum dixerunt ergo ad invicem non scindamus eam sed sortiamur de illa cuius sit ut scriptura impleatur dicens partiti sunt vestimenta mea sibi et in vestem meam miserunt sortem et milites quidem haec fecerunt
Cor Iesu sacratissimum, miserere nobis!
Cristo de la Buena Muerte